David's profileMi historia hecha relatoPhotosBlogListsMore Tools Help

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    08/12/2007

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    Era una noche de finales de septiembre de este año, estaba hablando por teléfono con Nioka mientras estaba tumbado en la cama. Ese día, mi madre me pidió cuentas sobre mis gastos, cosa que llevaba tiempo sin hacer. Yo se lo estaba ocultando debido a las desorbitadas facturas de móvil que me han ido viniendo (300, 400 €...) y debido a que, primero pretendía subsanar mis deudas sin pedir pan a nadie, pero cuando mi madre llevaba meses sin recibir dinero, la situación se hacía insostenible. Echó un vistazo a mi cartilla y decidió confiscarme el móvil para que un "vicio" como ese, no me siguiera perjudicando. Yo, necesitaba poder hablar con Nioka así que con la excusa de salvar números importantes de la agenda, apunté unos pocos y, a escondidas me subí el móvil a mi habitación en lugar de dejarlo en su sitio:

    - ...Y nada, cari, yo le he dicho que he dejado el móvil en el cajón, espero que cuele.

    - Jo, es que ya te vale a ti también

    - Ya, yo que sé, si el móvil nada más que lo quiero, principalmente para hablar contigo ya lo sabes y...

    Mi madre interrumpe la conversación al comprobar que no he dejado el móvil en el cajón correspondiente

    - David, ¿Dónde has dejado el teléfono?

    - Ahí lo he dejado, Mamá, ¿no lo ves?

    - ¡Que aquí no está el móvil! -Dice mi madre comenzando a irritarse-

    - Que sí, mamá, lo he dejado ahí

    - ¡Pero bueno, tú a mi me tomas por idiota o qué!

    - Bueno, voy a buscar el móvil a ver si está por aquí -a continuación me dirijo a Nioka- Cari, te voy a dejar, que mi madre se está poniendo histérica, mañana hago un duplicado de la tarjeta y te llamo desde el Nokia, ¿vale?

    - Vale, bichillo, besitos

    - Besitos

    - ¡Baja el móvil de una puta vez!

    - Lo estoy buscando -se nota que no colaba la excusa.

    Cuando por fin se lo bajo, me dice:

    - Mira lo que voy a hacer -abre la batería del móvil y comprueba que la tarjeta SIM se la he quitado

    - ¿Donde coño tienes la tarjeta?

    - Yo no la tengo, mamá

    - ¡Como que no la tienes! ¡baja la tarjeta ahora mismo! -chilla ella en un tono muy elevado.

    - Voy a ver si la veo -yo trataba de salvaguardar mi pellejo en vano.

    Subo a por la tarjeta y le digo

    - Aquí está

    - Osea que me tomabas por idiota, ¿no?

    - No, por idiota no... -titubeaba exageradamente.

    - ¡Pues mañana te vas de casa!

    Yo acepté sin bajar la cabeza, pues no cabía esperar menos de una situación así. Según vuelvo a mi habitación, oigo a mi madre, enojada, dirigirse a mi padre.

    - ¿Qué me toma este por idiota o que? Vamos no te jode, que todavía me dice que no sabía donde estaba la tarjeta...

    - Mamá, que si mañana me voy de casa, no tendrás reparo en devolverme el móvil, ¿no?

    - ¡Que me dejes en paz, que no quiero hablar contigo!

    (4 meses antes)

    El 7 de mayo, se celebraba el juicio por la custodia de Erik, el hijo de Nioka y ese día, a eso de las 12, me llamó ella para darme la buena noticia. Me la dio con menos entusiasmo del que cabía esperar pues ella recibió la sentencia con algo de incredulidad sobre si eso iba a terminar de salir bien. El caso es que, dos meses después de aquello, fui a visitar a Nioka por tercera vez, esta última a su Vizcaya natal, sitio del que tantas veces se le llenaba la boca al hablarme de él.

    Aquella visita fue un pelín más rara que de costumbre, para empezar, no sabía a qué hora llegaba a Bilbao (por cierto, tiene unas vistas impresionantes desde la autopista de llegada) porque fui tan imbécil de no fijarme bien en lo que ponía en el billete. Así que Nioka se las arregló como pudo para tardar poco en venir. Luego, y esta sí que fue buena, resulta que se había dejado las llaves en casa, cosa que nunca le había pasado antes. El otro inquilino del piso no respondía al teléfono y su padre se encontraba trabajando en la otra punta, cruzando la ría en un puerto en construcción, había una hora andando. Por razones que me reservo, casi no pudimos estar acaramelados en toda mi estancia ahí, que duró lo de siempre, un día. Entre que llegamos al puerto, desde el que se oía el ambientazo de las fiestas de Santurce y eso que estaba en la otra punta de la ría (por si no lo sabéis, las fiestas de Bilbao y alrededores, duran todo el verano, porque cuando acaban las de un pueblo, empiezan las de otro de la zona, otra cosa es que la Semana Grande de Bilbao, tenga lugar durante la segunda quincena de agosto). Llegamos pelín tarde a Portugalete, donde nos comimos un par de sandwiches cada uno, de una máquina que los dispensa en la taquilla del llamado Puente Colgante. Recuerdo que estaban muy ricos y que quemaban como mil demonios. Tras eso, Nioka se fue de fiesta con un amigo suyo y yo a dormir a la pensión. Perfectamente podría haberme ido con ellos pero, tenía algo de sueño y como sabéis, no soy muy fiestero, eso sumado a que, de toda la gente con la que había quedado ella, no conocía a nadie. A la pensión llegué pagando un taxi, que está justo detrás del Maxcenter, un centro comercial cerca de Barakaldo. La pensión era un puto folladero de carretera y he jurado que no volveré nunca más ahi (no veas que bajón da oir a las parejitas gemir desde el pasillo). La ducha funciona con monedas, aparte de ser un cuarto con el suelo antideslizante de plástico. Y te cobraban hasta por darte el mando de la televisión que había en el cuarto. La verdad es que no tardé en arrepentirme de haberme ido con ellos, pero bueno, ya no se podía hacer nada... Recibí en el móvil un cuelgue de Nioka a las 8 de la mañana que era cuando acababa de salir de fiesta. Ella creía que iba a estar dormido, pero el sueño me cundió. Le supo mal que yo ya estuviese despierto, pero me dijo que podríamos estar un rato en su casa con la condición de que la dejase dormir. Desayuné un par de Donuts y un batido (no lo recuerdo con exactitud) que compré en la gasolinera que había al lado de la pensión. Cogí el autobús que hizo toda la ruta. A lo lejos, pude ver el Megapark, que es un parque de ocio tochísimo, más cerca de Barakaldo que en el que estaba yo. Como ya no sabía como matar el tiempo, llegué a Portu con antelación suficiente como para darme un paseo por los alrededores de su casa. Su padre, nos compró un par de... joder, no me acuerdo del nombre, es un bollo típico de la zona, para desayunar, a ninguno de los dos nos entró el bollo entero. Tras eso, Nioka me dedicó el resto de su día. Dimos una vuelta hasta Santurce, pasando por el Palacio de Oriol, la estación de Cercanías, y el puñetero puerto donde te asaban en la barbacoa lo que acababan de coger del mar, y madre mía, con el hambre que yo tenía... Volvimos a casa para comer un plato de pasta que se curró Nioka, tan rico como todo lo que he comido yo hecho por sus manos. A la tarde, la pasamos casi entera en Bilbao, donde me quedé enamorado de la ciudad. Mucha gente me dirá que es feísimo, que no tiene ningún atractivo... No sé, para mí sí lo tenía, que si su Guggenheim, que si el tranvía, que si las calles adoquinadas... Y estar con ella.

    Cerca de la estación de Abando (la de trenes) hay una churrería en la que merendamos lo propio (ya se ha convertido en una tradición comer churros con ella). Continuamos dando una vuelta por Bilbao para hacer tiempo hasta que me tuve que marchar. Aquella visita nos supo a poco a los dos (como habréis notado, no he puesto énfasis en contarla), pero lo cierto es que ella lo tuvo dificil para que yo me fuese con una sonrisa de Bilbao, y, una vez más, lo consiguió.

    Por delante, solo me esperaba un aburrido verano en el que, de no ser por negociaciones de última hora, me hubiera quedado sin vacaciones. Para que al final me las diesen la segunda quincena de agosto, tócate los cojones. En esa quincena coincidieron dos cosas, hicimos la reforma del cuarto de baño de arriba y yo empecé y terminé de salir (en ese periodo de tiempo) con una pirada de mi curro, una tal Nines, que trabajaba en la sección de congelados. De la reforma, lo que puedo contar es que, a todos nos tocó arrimar el hombro en casa y a mí me jorobó las vacaciones, pero a eso súmale lo calzonazos que soy, y que mi pirada compañera del curro estaba sospechosamente accesible. Una día que curré yo por la tarde, me ofrece irme a dormir a su casa ella y yo solos (sic) y, la verdad, no me apetece extenderme al contar todo esto, si os diré que quería quedar conmigo con demasiada insistencia. Hacía cosas como perder el cercanías aposta para quedarse a dormir en mi casa o para que mi padre nos llevase a Coslada, que es donde ella vive. Quedarse en mi casa esperandome a que yo terminase de bajar sacos de escombros, cuando era demasiado incómodo tenerla en el salón sin hacer nada. Me comí y con razón, muchas broncas a su costa e incluso al decirle yo de cortar, le costaba aceptarlo. Finalmente conseguí convencerla. Quepa añadir que tenía 26 años y un hijo de 3 al que estaban cuidando los padres de la chica. Ella pasaba de él como de comer mierda. Todo el tiempo no paraba de echarme pestes del padre de su hijo para que luego volviese con él. A mi me hizo un favor, porque, según me contó, es muy celoso y no le deja hablar con ningún chico. No he vuelto a saber nada de ella desde septiembre. Y las vacaciones se me hicieron tan pesadas entre ex-novias piradas y reformas, que estaba deseando volver al trabajo para "descansar".

    A finales de septiembre, tuvo lugar el "flashforward" que os he adelantado al principio. Tuve la tremebunda suerte de que tengo a un amigo que vive solo, hablo de Raúl Quintana, que, harto de sus padres, se fue a una casa de alquiler, ni más ni menos que al Barrio del Pilar. Desde ahí empecé a escribir un borrador de entrada al blog que finalmente he borrado. ¿Vosotros sabéis la gozada que es usar el ordenador en una pantalla HD Ready de 42 pulgadas desde el sofá del salón con un teclado inalámbrico? Pero no un ordenata cualquiera, el hijolagranputa, tenia un Pentium IV a 3 ghz con 4 GB de ram y toa la ostia. Y no solo eso, una Xbox 360 Elite, enchufada por HDMI a la tele también. Ves a todos sus amigos freakys trabajando en curros que no los conoce ni Dios, cobrando un pastón, con móviles de la ostia (entre ellos un N95), casi todos ellos viviendo solos también, incluida la novia de Raúl, con la que para colmo compartía aficiones (y yo aquí considerando una utopía compartir aficiones con un rollete o una novia) y yo con 15 € para comer todo el puto mes, me daban todos una envidia... No obstante, Raúl y el otro inquilino, Alex, quien solo ocupaba la habitación los fines de semana, se portaron de puta madre conmigo, quizá demasiado, es por eso que, para el mes que viene o en febrero, quiero invitarles a ambos a comer en un restaurante de los guapos, que se lo han merecido. Para colmo, los vídeos del Youtube con los que yo me escojonaba de risa, a ellos les parecían repugnantes cuando ellos veían en el Digital + (esa es otra) series más repugnantes y escatológicas todavía. Y que se metan con "los Hombres de Paco"... eso me llegó. Decid de mí lo que queráis pero esa serie es lo mejor que ha parido España en varios lustros, ni "el comisario", ni "Hospital Central" ni leches. Lo gracioso de mi corta estancia en el Barrio del Pilar (no llegó a una semana) era que, se suponía que mis padres me dejaban comer en casa para que yo no dejase de ir al tuto, riesgo que corría si mi casa me pillaba tan lejos y a mi no me sobraba tiempo para hacer comidas. Pero claro, cada vez que iba, tenía un plato de comida en la mesa, con lo cual le dije a mi madre que si mi subsistencia no dependía de ello ¿Para qué cojones me estaba yendo a dormir al Barrio del Pilar. Mi madre vió que aprendí la lección y me dejó volver a casa.

    Yo tenía y tengo, argumentos de sobra para ahorrar con el móvil, el primero que sustituí los móviles de gama alta por un Tochorola C139 que tenía por ahí escondido, aunque Bruno me ha regalado un V3X que vendía una amiga suya hace poco. El segundo motivo era que no tengo tiempo para hacer llamadas, solo por las noches y el último que yo solo suelo llamar a Movistar y que todas las llamadas que haga a ese operador me salen por cien minutos al precio de uno. Al resto, o les hablo por el messenger, o les llamo al fijo.

    Hace poco, se ha puesto en marcha el 4º Plan de Vivienda de Rivas Vaciamadrid y, aprovechando que tenía mucho papeleo que hacer a cuento de eso entre otras cosas, le mendigué a mi encargado que me diese las vacaciones que me correspondían antes de que acabase el año, pero como supuestamente me las iban a dar después, me dieron 10 días, así que me quedan 5 bajo la manga que aprovecharé de la mejor manera posible.

    En esos 10 días de vacaciones sí he descansado (estamos hablando de la primera quincena de noviembre). Y me ha cundido, no solo he presentado los papeles de la vivienda, sino que me dio tiempo a ir a la facultad de Geografía e Historia de la Complu, donde una pista en Google me llevó a saber que un colega mío de la infancia estudia ahí. Pero por desgracia ese colega o no ha tenido conocimiento de la existencia de la nota, o no ha querido contactar conmigo. Además, he conocido a una chica de San Blas, mucho más maja que... ¡ostia, se me olvidaba! Conocí a una tal Lydia, de San Blas, con la que incluso fui un día al Parque de Atracciones pero en mi vida he conocido a tía más estúpida que ella, bueno, incluso ese adjetivo le viene grande, en fin, si no me he acordado es porque no dejó huella en mi, jejejeje. Como os iba diciendo, conocí gracias a un portal de contactos a una chica de San Blas majísima, Noelia se llama. Y gracias a ese mismo portal y esto sí que es cojonudo, he recuperado el contacto con Marta, una amiga de Alcobendas con quien perdí el contacto hace cuatro años por un pique tonto. Con ella había mucho cariño entonces y lo vuelve a haber ahora. Teníamos pensado haber quedado hoy pero como no había pasta, hemos tenido que posponerlo al fin de semana que viene, pues no había ganas de pasar frío por la calle o de no hacer nada en concreto. Llevamos un mes hablando por teléfono y la verdad, hay un montón de ganas de volver a vernos...

    El pasado miercoles por la noche tuve la cena de empresa donde por fin quedé con mis compañeros de trabajo (no reponedores) en un ambiente distendido, cajeras incluidas, y, bueno, estuvo bien...

    Ya para terminar, daros un notición, el campanazo, Nioka viene a Madrid a visitar a un amigo suyo y a mi a finales de año. Pasará la Nochevieja aquí y por fin la enseñaré Rivas, que tantas ganas tenía de ello.

    No tiene perdón el tiempo que he tardado en poneros al día, no tiene justificación alguna. Encima lo he hecho deprisa y corriendo. No os garantizo nada, ya que el poco tiempo que tengo libre, mi hermano monopoliza la habitacion en la que el ordenador se encuentra que es la suya. Eso además del puto teléfono fijo que me serviría para no tener que llamar a moviles de otros operadores. Pero no importa, a partir del año que viene, una de las primeras cosas que haga, será comprarme un ordenador al que solo tendrá acceso quien yo le ordene ^^. Ya en serio, intentaré ser más constante con mi tarea de poneros al día, ya que a mi también me sirve como trabajo de documentación inmortalizar todo esto, para que tenga valor narrativo el dia de mañana, así de paso para rememorar cosas que de otro modo, no me hubiera podido acordar. Este mes de diciembre escribiré más a menudo, lo intentaré por todos los medios. Que la Potra os acompañe. Ciao.

    26/05/2006

    El agua del grifo

    Es tal la espectación levantada con lo que todos estábais deseando leer, que por fin dispongo de tiempo para ponerme a escribir con un teclado nuevo que va como la puñetera seda. Ya por fin no tengo la tecla del intro bocabajo, ni me confundo con las teclas de la tilde y del intro, por consiguiente.
    Han sucedido muchísimas cosas en Asturias... Como sabéis los que mejor me conocéis, la cámara me la pillé en agosto de 2004, cuando, hasta entonces llevaba un año magnífico en lo que a anécdotas se refería, y pretendía inmortalizar lo que quedaba del mismo, para luego tener suculentos extras que añadir a la edición en DVD de "Rivas Connection" .
    Ya en serio, han tenido que pasar dos años para que hiciera fotos y vídeos a cosas más divertidas que las que me sucedían con la gente de la Escuela Taller, que cada vez tendían más a cotidianas cada vez que nos reunimos, incluso después de la última en la que tuve que reprimirme la ilusión que me hacía volver a ver a Bea Matías tras su partida a Bélgica, por todo lo acontecido aquella noche, que, como ya os conté hizo tambalearse los cimientos de mis pilares emocionales.
    Del viaje en autobús ya os hablé en aquella entrada que publiqué el pasado viernes por la tarde, según estábamos en la parada que estaba establecida en un pueblo de Castilla y León de cuyo nombre no me acuerdo. Yo me había propuesto no aburrirme y no lo hice. Entre las dos horas que dura la película de Spiderman 2 (para eso sí mola poder ver pelis en donde quieras) y entre que si hablaba el conductor del autobus por el megáfono, entre que si alguien me llamaba por teléfono o me mandaba algún mensaje y yo respondía, la película me duró 3 horas. Y mientras yo veía la peli, estaba en mi nube, ya sabéis. Tenía que apartar la vista de la consola y mirar al frente, al pasillo del autobús, para acordarme de que YA iba rumbo a Asturias, rumbo a materializar una de las cosas que yo quería hacer en lo que aun me empeño en llamar mi año de Gloria: conocer a Vero en persona, y superar los míseros 23 minutos que Bruno y yo pasamos con Patt cuando estuvo en Madrid. Además de eso, la mujer con la que iba sentado, me contó como había cambiado Asturias desde la última vez que yo la visité, hará unos doce años o así (de poco me acordaba, así que...), de lo bonito que es, de lo mucho que dicha mujer (de profesión, profesora en un colegio, creo) había viajado por el mundo... Eso fue lo que me ayudó a ponerme en situación, sobre todo cuando a mi paso por los últimos kilómetros de la provincia de León, en su "frontera" con Asturias, da la puta casualidad de que suena la canción del "Asturias Patria Querida" en mi PSP que me la había metido. Era curioso, porque yo llevaba una foto de Patt y Vero en el móvil, y pude fijarme en el de una chica de más adelante, que tenía una bandera de Asturias de papel tapiz en el suyo.
    Los tres últimos cuartos de hora, se me pasaron volando. Oviedo era precioso de noche, al menos desde lejos. Y Gijón, con lo bien apañado de sus calles y plazas no se quedaba a la zaga.
    Al despedirme de la mujer, me bajé del autobús y eché un vistazo alrededor a ver si distinguía a Patt y a Vero, quienes, junto con Fanny formaban el comité de bienvenida que había venido a recibirnos, en un principio, a Bruno y a mí, pero Bruno, por causas de fuerza mayor, se vió obligado a retrasar su viaje.
    Llamo al móvil de Patt, creo, y nada, creyendo que se encontraban en la estación de autobuses, les pregunto que cuantas estaciones de idem, hay en Gijón. En ese momento, me preguntan "¿Estás en la estación del Alsa?" Dije que sí, y vinieron a mi encuentro. Suerte que la estación de trenes (ya que Patt, creía que iba a venir en tren) y la de autobuses pillan cerca y que las distancias andando en Gijón, no son muy considerables. Cogimos el autobús de las 22:30 a Villaviciosa. Y según el autobús que cojas, y a qué hora (el monopolio de los grandes desplazamientos por Asturias, parece que lo tiene Alsa y tal...), pasa por autopista o no. El de las 22 h iba directo, pero a la hora a la que yo llegaba, no daba tiempo a pillarle. Así que, en el otro, tocó marearse. Al coger el autobús, Patt se encontró con Lucía, una amiga suya, y con el novio de la misma (ambos hacían un año saliendo juntos ese mismo día). En el autobús, Patt, Lucía y Vero, se sentaron atrás del todo, y Fanny y yo en los asientos de a continuación. Después de pasarme 30 minutos largos mirando para atrás, y con la de curvas que hay en el trayecto "largo" hasta la Villa, ni Patt ni yo pudimos evitar marearnos.
    Una vez allí, y tras tomar algo en la famosa Botica (lugar en el que está Patt, siempre que la llamo) casi me pierdo para encontrar la pensión, y eso que estaba bien cerca del bar. Me dan la llave de mi habitación, y tras eso, Vero, Patt y yo nos vamos a dar un paseo por el pueblo. En pocas horas pude comprobar lo pequeño que es, que te recorres las 4 calles principales que tiene y ya te orientas. Tras aburrirnos un pelín (según ellas, es la tónica general de los viernes por la noche), nos fuimos al bar de Arse, uno de los hermanos de Vero, quien estaba a punto de cerrar, para irse ambos a casa en coche.
    Al día siguiente, no había plan hasta por la tarde, así que entre llamadas telefónicas, acomodarse a lo bien que se dormía en la pensión con sus muebles de ebanistería y sus paredes con la pintura en mal estado XD y divertirme devanandome los sesos sobre como gastar la menor cantidad posible de dinero para comer, y sentirme satisfecho al ver que con 1,42 € se puede comprar una barra de pan y 200 g de choped, lo suficiente como para comer todo el día, se me pasó el rato. Eso sí, no es que el choped estuviese malo, es que menuda sed que me entraba con el hijoputa. Estaba a la puerta del supermercado, terminandome el bocaduillo a duras penas, para entrar a comprarme un Dan'up.
    A las 16:00 h quedamos al final Patt, Cristian, Sami y yo. También estaba la hermana de Cristian, pero estaba castigada sin salir, así que no tardamos en dejarla en su casa.
    Más tarde se nos uniría Vero, pero estaba por ver a qué hora cogería el autobús, no era por nada, pero había ganas de que estuviese ella. Con la típica pregunta del "¿qué hacemos?" fueron a enseñarme el principio de la Ría de Villaviciosa, que en ese punto, no es más que un río muy caudaloso, en calma. allí me hice una foto y allí había un cachorrillo de perro abandonado al que tambien sacamos una foto, una pena que nadie se lo pudiese llevar a su casa. Al haber hecho tiempo, fuimos a llamar a Maxi, pero dijo que se estaba aseando, que ya llamaría después para preguntar donde estábamos.
    Con la misma, nos fuimos a la Botica a jugar a las cartas y a tomar algo (al final acabé cenando un bocata de lomo con queso de los que hacen ahí, joder que rico estaba). Estuvo bien el rato. No recuerdo bien el contexto, quiero decir, de qué estábamos conversando, el caso es que le dije a Patt (venía a cuento, os lo juro) "¿Y si te digo que me molas? Porque lo mismo es cierto y todo" Sami y Patt se partieron de risa, de esa risa que... ¿cómo la describiría yo? Digamos que es esa risa "femenina y vergonzosa" que solo tienen las chicas cuando les dices algo osado, atrevido, que no se esperan, pero que pese a eso, no se lo toman a mal.
    Lo de jugar a las cartas estuvo bien, pero cansa al cabo de un rato, se me hizo pelín largo el rato que tardó Vero en bajar a la Villa, pero una vez lo hizo, nos fuimos todos a "La Sala", un pub de los pocos que hay en el pueblo (que yo sepa, dos). En "La Sala", Maxi, Patt, Cristian y otro chico con cuatro vasos de mini, se pusieron a jugar al duro, tras lo cual nos fuimos a la Canaris (discotecta) a pasar allí el rato.
    Vero es otra de esas personas a las que no les gustan las discotecas como a mí, quepa mencionarlo.
    Nos estuvimos un rato ahí haciendo el quedao y entretanto, Patt se salió fuera a hablar con Dani, un amigo de Madrid, no sé quien llamó a quien, pero tampoco me importa. Lo que yo no sé es qué clase de expediente equis sucedió por ahi, que al final to dios se salió fuera de la discoteca, no recuerdo con quien me quedé XD manda narices. Pasados unos minutos (me da por pensar que en ese rato, tengo una laguna mental, porque no recuerdo con quien estaba, ni que hacía, ni cuanto tiempo transcurrió) vuelven dentro, en esto que viene Vero y me dice "Ya lo sabe".
    Os tengo que pedir perdón a los internautas por no informaros de que yo estaba pillao por Patt, pero no os informé antes por la sencilla razón de que no podía arriesgarme a que lo supiese antes de que yo estuviese con ella en Asturias, no quería que ella lo supiese antes.
    Pero a ella, llevaba días tirándole indirectas que no mencionaré aquí, pero, en aquel momento, pensé que no se enteró por las indirectas, sino porque, alguien por detrás se lo había dicho, con la consiguiente presión de esperarse que llegásemos a algo, y temía mil demonios que hubiese pasado algo así.
    No sabía donde meterme, pero ya no tenía nada que perder. No sabía cómo iba a reaccionar Patt y me encontraba en unas circunstancias en las que, pese al pequeño bochorno de acojone que pasé esos pocos minutos, desde un principio, supe que me había quitado un peso de encima, por el hecho de que ella ya lo sabía, aunque el medio no fuese como yo esperaba (en un principio), lo cierto es que si por mí hubiera sido, jamás hubiera tenido huevos a decírselo directamente.
    Pasados esos minutos, se me acerca Patt y me dice "vamos fuera". No sabía de qué hablarle en un principio, así que, mi mente trabajaba a toda ostia, aun estaba paralizado y buscaba a la desesperada un tema de conversación. Pero al doblar la esquina, dejé por un momento mis emociones en blanco y, amen, me centré en el motivo por el cual ambos estábamos en la calle, por fin, salieron de mi boca las palabras mágicas: "¿Osea que ya lo sabes?" Le pregunté, y en ese momento, el tema de conversación dejó de ser una incómoda búsqueda de rodeos a contrarreloj, para salir solo y aclararse todo lo que se tenía que aclarar.
    Me dijo Patt que a lo largo de todo este tiempo, le había dicho cosas que si bien le hacían dudar, no le levantaban grandes sospechas, hasta que esa misma tarde le dije lo que le dije en "La botica". Entonces fué cuando le esclarecí cuantas y cuales indirectas le había tirado. Una de ellas sí la mencionaré. Pocos días antes de mi partida a Asturias, hablando con ella por teléfono, me hablaba de por qué nada más que ve Hospital Central en la tele, aun teniendo Digital + porque claro, cuando me enteré de que lo tenía, le regañé cariñosamente diciéndole que tenía que aprovechar que tenia televisión digital de pago, ya que casi siempre echan pelis cojonudas y no necesariamente de Pay Per View (pago por visión). Sí es cierto que a Bruno le hace gracia decirme qué pelis estan echando en el digital para mosquearme y que me dé envidia.
    En ese rato, yo me interesé por el estado de ánimo de Patt, y esta me decía que, habían sucedido muchas cosas hoy (ese día) y que aun tenía que asimilarlo. Asímismo, me dijo que no es que yo no le molase y tal, es que, viviendo tan lejos el uno del otro, era incompatible llegar a algo, y me lo reiteró en varias ocasiones en el tiempo que pasamos solos esa noche. Tras un paseo, llegamos cerca de la ría, donde habíamos estado horas antes, justo enfrente del estadio municipal y ahí, nos sentamos en un banco de piedra.
    Asturias, de noche, sentado, en un banco, al lado de la chica que me gusta, hablando tranquilamente con ella "Que baje Dios y lo vea" pensaba en ese momento. Estuvimos hablando de las estrellas que se ven desde la Villa, que no sé si era por el estridente alumbrado nocturno de los pueblos turísticos de todo Asturias o por el cielo nublado, pero se veían muchas menos estrellas de las que me esperaba. Hablamos de mascotas, de mi perra, y de los perros y las gatas de Vero. De estas últimas, su dueña me ha hablado largo y tendido, y ya tenía yo ganas de conocer por lo menos a Rayitas, a quienes Bruno y yo, ya habíamos convertido en legendaria.
    Por cierto, casi se me olvida, pero a lo largo de la tarde de ese mismo día, nos enteramos de que Bruno definitivamente no podría venir, porque le habían surgido problemas, causas de fuerza mayor que le impedían venir, creo recordar que fue él quien me llamó cuando estábamos en la botica, para decírnoslo.
    Y nada, algo que me colmó de felicidad y de tranquilidad fue poder hacerle pillitas a Patt cuando le pregunté si podía hacérselas estando aun sentados en el banco. Como supongo que esto se llamará de miles de maneras, a las pillitas me refiero a acariciar la parte del cuerpo que sea con las yemas de los dedos (con la espalda y los brazos era más que suficiente, a ver qué os váis a pensar). Le hacía cosquillas y ya de paso averigüé que las tenía.
    Llevábamos ahí un rato largo yo feliz, ella no sé y no era porque nos aburriésemos ni nada parecido, era porque ya considerabamos oportuno volver a la discoteca antes de que nos echasen de menos por allí.
    De camino a la discoteca, va Patt y me dice "Verás la bronca que me va a echar Maxi" (de buena fé, claro). Y le digo "Na, tu le dices que hemos estado haciendo guarreridas españolas ahi en el césped y que nos ah visto un montón de gente, pa que no se ponga cotilla". Y ya más cerca de la discoteca, va y me vuelve a repetir lo de que vivimos muy lejos el uno del otro, cuando ya estaba más que justificado, aceptado y entendido en esto que va y me dice, no con estas palabras, pero más o menos: "¿Pero a tí no te importa vivir lejos con tal de tener algo esta noche?" y yo le respondí "Bueno, si hoy tuviésemos algo, yo sería el tío más feliz del planeta Tierra" en esto que me dice "¡Ah, es que yo lo decía por ti!".
    "Vamos, no me jodas, osea que lo decías por mí" Pensé. Aquello, lejos de descomponerme en cachitos, me dejó con la mosca detrás de la oreja, y con más ganas que nunca de tener algo con ella, así que enseguida planeé el "contraataque".
    Entramos en la discoteca y, lo previsible, pregunta Maxi que qué tal y va Patt y le suelta la milonga tal y como le dije yo que la contase (se notaba que no sabía echarle sarcasmo) en esto que le dejo a Patt terminar de hablar y acto seguido voy y le digo, delante de todo el mundo: "Patt, dame un beso".
    Puede que actuase impulsivamente y ni yo mismo me esperase mi reacción, pero como en situaciones así, la experiencia me ha enseñado a que, pensar es lo menos recomendable que se debe hacer, pues en un parpadeo, estábamos ella y yo dándonos un pico delante de todo el grupo de amigos.
    Pero me preocupaba ver a Vero pensativa y distante, y más cuando pocas horas antes, Bruno dijo que no podía venir, así que yo quise en todo momento, animarla.
    En todo ese rato, nos dimos unos cuantos picos y algún que otro morreo... Se me vinieron a la cabeza muchas cosas. No pensé en que por fin había roto mi racha de 10 años sin comerme una rosca, ya estoy tan acostumbrado a asimilar muchas cosas en poco tiempo, y tan mentalizado de que algo así podía suceder que me alegré de que todo sucediese de repente.
    Una de las cosas que se me vino a la cabeza fue cuando, en aquel Taller de Relaciones Afectivo-Sexuales, no sé si os acordáis, aquella actividad de la Casa de la Juventud en la que conocí a a Reinhard, en la famosa ronda de preguntas triviales del tipo "Todo lo que siempre quisiste saber y nunca te atreviste a preguntar... sobre el sexo contrario", me acordé de la pregunta que hicieron las chicas: "¿Por qué a los chicos cuando estáis besando a las chicas se os empina?" Y me acordé por una razón, porque yo, tras tanto tiempo a dos velas, pensaba que no me iba a suceder algo así, pero me sucedió. Al igual que los girasoles buscando siempre la luz del Astro Rey, es tan solo la naturaleza haciendo su trabajo. La pregunta la formularon chicas de entre 14 y 16 años, por si os sirve de algo. Y la otra cosa en la que pensé, diez mil veces más romántica que la anterior, fue que, por un momento volví a tener 12 años, por un momento, volví a ser igual de inocente que aquella, solo que esta segunda vez lo disfruté.
    Y si os extraña la cantidad de detalles que estoy dando de lo sucedido, es porque, como ya contaba con que podría suceder esto, y ya se lo dije a Vero: "Imagínate que pasa algo entre Patt y yo, hasta ahora, lo que me sucedía, no implicaba a nadie de mis amigos cercanos, pero, jopé, no tengo derecho a vulverar libertades ajenas..." Pues se lo pregunté a Patt y esta me dió permiso para escribir sobre esto en el blog.
    En una de estas bazas le pregunté a Patt que si se me notaba la inexperiencia y me dijo que no, y ella me preguntó lo mismo, y yo le dije que tampoco. Al parecer, pese a que la vida socio-amorosa de Patt es más prolífica que la mía, ella tampoco tiene mucho de lo que presumir. Pero aclarándonos ese detalle el uno al otro, yo creo que ambos nos quedamos más tranquilos. (total, yo que carajo via notar si la última vez que me comí un rosco tenía 12 años...).
    Vete tú a saber por qué y aun en medio de esa felicidad compartida con Patt, tenía sed y estabamos aun dentro de la discoteca. Fui a preguntar que si me daban un vaso de agua, y, mira por donde, me lo dieron, pero no solo eso. Esa noche, probé el agua del grifo más rica que haya bebido jamás, pudiendo incluso competir en calidad con algunas que he bebido en algún que otro manantial natural. Esa misma noche, al beber ese agua, pensé que era algo que merecía recordar puntualmente, para que el recuerdo de toda esa noche terminase de ser el más bonito de cuantos haya podido almacenar en mi cabeza.
    Al salir de la discoteca, yo que sé por qué, nos tiramos tres cuartos de hora, quietos paraos frente a la puerta de la misma, allí por grupos se quedaron a hablar. Yo estaba tan eufórico que tenía que descargar algo de adrenalina como fuese, y le dije a Vero que tenía que correr, hacer algo, que no soportaba que estuviesemos allí quietos (en grupitos, cada cual a su bola). Es más, la muy maja de ella, se ofreció a sujetarme la mariconera mientras corría hasta la esquina y volvía. Se quedaron en la parra los otros al verme, pero me daba igual.
    Ya pasado ese tiempo, ya nos despedimos y nos fuimos todos a dormir, Maxi y Patt a la calle en la que viven, y yo me quedé a acompañar a Vero mientras su hermano, quien tiene un bar en el pueblo, la llevaba en el coche hasta Oles. Yo, cuando finalmente me dormí, a eso de las 4 y media de la mañana, de lo entusiasmado que estaba, en la última persona del día en quien pensé, fue en Reinhard (ya sabéis, ese chico que es el puto amo, que viste de gótico, y a quien conocí en el Taller de Relaciones Afectivo-Sexuales) acordandome de aquel grandioso consejo que me dió, aquel de "Quien no arriesga no gana". Gracias a atreverme a correr un riesgo, aquella noche, además de darme más de un morreo con la chica que me gusta, rompí mi maldita racha de 10 años sin comerme una rosca, era el tío más feliz del planeta Tierra mientras estuviese despierto, así que lo último que me dije a mí mismo fue "Gracias Reinhard" y así concilié el sueño.
    A la mañana siguiente, la madre de Vero nos había invitado a comer fabada en su casa, y Patt no sabía si podía venir, puesto que contaba con que sus padres no le diesen permiso para ello y de hecho, el rato que tenía de mañana hasta la hora a la que salía el autobús, le conté a Bruno y a mi primo Gonzalo lo feliz que estaba, además de llamar a ambas individuas, para ver qué tal iba el asunto, si venía Patt o no. Y además le felicité el cumpleaños a mi hermano. Como la Villa es pequeña y en poco tiempo callejeando te la recorres y te la conoces, y como la pensión pilla cerca de todas partes, fui a coger la PSP para que Vero me pasase canciones de su ordenador, para escucharlas a la vuelta. Y al volver a la parada de autobús, me encontré a Patt, quien finalmente se venía de estrangis.
    La notaba distante y la pregunté que qué tal estaba, y me dijo que cansada. Lo acepté puesto que era de cajón que estuviese de resaca, tras beber bastante calimocho el día anterior. Apenas me habló en el autobús. Llegamos a "la recta de Oles" donde estaba Vero esperándonos para ir los tres a su casa.
    Y ahora, desterrad todos el concepto que tengáis de la palabra "rural" e imaginaros una aldea con las casas muy apartadas las unas de las otras, (salvo un pequeño "núcleo urbano" con unas cuantas de esas juntas) y ahora imaginaros una casa con el estilo arquitectónico de un corral, es decir, a medio terminar, con tractores desguazados por los alrededores, veinte metros de ropa tendida, vacas, gallinas, perros y gatos, motores tirados por el jardín o patio, según queráis llamarlo. Imaginaros las paredes con la pintura resquebrajandose, una cocina con fogón de leña... Pues así es (sin ánimo de mofarme de la casa donde vive Vero) Oles y así es la casa de Vero.
    Poco que decir al respecto, la fabada riquísima y la sidra también, solo que con tan pesada comida, no me entraba mucha sidra que digamos. Pero algo que, pese a que lo sabía, no me lo esperaba.
    Yo recordaba que, comer en Asturias es más que quedarse lleno, pero al saberlo, pensaba que cada cual en su casa, tenía el estómago más limitado de lo que dan por hecho en los restaurantes y que no servían tanta comida. Y un carajo, después de la fabada ¡¡Había segundo plato!! Unas costillas de cerdo (creo) bien hermosas acompañadas de patatas fritas, eso además de cuatro tajadas de pollo de corral para acompañar, más luego el postre, macedonia, aunque yo pa la fruta soy mu asquerosito, y na, me ofrecieron un yogur.
    La familia de Patt por lo visto, proviene de Oles o por lo menos se pasaron mucho tiempo viviendo allí. Y como todo eso está lleno de aldeas en las que los habitantes escasean y los pocos que hay se conocen, pues enseguida el padre de Vero reconoció a la familia de Patt por las señas que esta le indicó. Así que con eso nos fuimos a dar un paseo por Oles y a ver la famosa casa donde antaño vivieron sus abuelos.
    Como Patt se tenía que ir pronto, la acompañamos hasta la "parada" del autobús. El Alsa lo perdió, pero bendita la suerte de que pasase un Cabranes casi de seguido. Como se suponía que ya no iba a poder verla en toda la tarde, puesto que sus padres no la iban a dejar salir y a la mañana siguiente, en el instituto, era poco probable que volviese a ver a Patt y claro, aquella despedida me resultó insípida, más luego, mientras le tiraba un beso, me decía yo a mi mismo un lacónico: "¿Y ya está?". Esto era injusto, no podía acabar así, tan de repente, tan en seco, sin una sensación que me hiciese marcharme feliz de Asturias, si exceptuamos lo bien que me lo pasé desterrando de mi cabeza el concepto que tenía de "rural" y estructurandolo de nuevo al recrearme la vista con todo aquello. Se supone que me iba a volver en autobús, pero como tenían que ir a la Villa a comprar la prensa diario, al final, me fuí en coche con Vero y con su padre. Entretanto, me metí música del ordenador de Vero en el mío, y yo le pasé las fotos. Además, nos conectamos un rato breve al messenger, y estuvimos hablando con Bruno, entre otros.
    Al llegar a la Villa, tenía poco que hacer: cenar, acostarme y aburrirme. Aun eran las 8 de la tarde, yo me despedí de Vero, si por si acaso no nos podíamos ver al día siguiente en el instituto. Una de las cosas para las que aún holgaba mi maltrecho bolsillo, amén de que la tercera noche me la cobraron a precio de individual, era para no marcharme de la Villa sin comer en aquel burguer que tan bien olía desde fuera. Maldita la casualidad cuando desde fuera distingo a Patt, que estaba con un par de amigos, entro, la doy un pequeño susto por la espalda... Estaban ahí hablando de sus rollos, y yo nada, la verdad es que no tenía ni ganas de poner la antena, pero claro, tampoco quería hacer el feo de ponerme los cascos, que los llevaba puestos hasta antes de distinguir a la chica. El tema es que, no quise cabrearme con ella, quise suponer que tenía motivos de peso para no querer mencionarme cuales eran sus planes para esa tarde, y por ello, no me inmiscuí en eso. Mientras se eternizaban para hacer un puñetero bocadillo de bacon con queso, yo, muy de vez en cuando prestaba atención a lo que me decían. Del tema de conversación yo estaba excluido puesto que hablaban de cosas que ni me iban ni me venían, pero no mostraban signos externos de incomodidad a que yo lo escuchase, de hecho, me permití el lujo de hacer algún comentario aislado al que incluso me respondieron.
    Cuando me hicieron entrega del bocadillo y yo pagué por él, no me fuí del local hasta que no se fueron ellos, incluso les podría haber acompañado, pero no me apetecía estar con ellos cual un acoplado más sin pintar nada. De hecho cuando dije que me despedía, miraron hacia atrás, con cara de sorpresa, y se despidieron de mí.
    En ese momento, no sabía si darme un paseo por la Villa y volver al banco donde la noche anterior Patt y yo nos tiramos una hora hablando, aunque esa posibilidad la descarté enseguida, pasear por la Villa solo era torturarme a mí mismo, y rememorar todo lo que tuviera que ver con la idílica noche del día anterior, más. La otra posibilidad era volver a la pensión y una vez dentro, no sabía si jugar a la PSP, acostarme, o qué coño hacer. Opté por llamar a Ana (una chica con la que llevaba desde octubre del año pasado sin saber nada de ella, y a quien llamé por teléfono el día antes de partir a Asturias, a ver qué era de ella)  por teléfono y nada, gracias a eso, por lo menos, me tranquilicé lo suficiente como para que me entrase sueño.
    A la mañana siguiente, me desperté más pronto de la hora a la que me había puesto el despertador, suerte que como era lunes, no se pusieron a primera hora de la mañana a montar las mesas de la terracita, y pude descansar un poco más. No tenía otro objetivo que buscar el instituto, en base a las indicaciones que Vero me dió la tarde anterior. Así que fue lo primero que hice, y, guiándome por lo que recordaba en mi memoria visual de aquel mapa, fui justo en sentido contrario, suerte que el pueblo tiene la particularidad de tener muy pocas calles, y es difícil perderse. Llegué al instituto poco antes de que comenzase el recreo. Mas me asomé por la puerta (que la dejan abierta) y a lo lejos, creía reconocer la figura de Vero, junto a otra chica, así que me quedé quieto ahí esperando, a ver si "Vero" se dirigía hacia donde estaba yo, y así fué, eran Vero y Reyes. Estuvimos hablando, lo que dura el recreo, 20 minutos y tras esos 20 minutos, me despedí de Vero ya en condiciones. Patt no se dignó a bajar y eso que a ambas les mandé un mensaje antes de llegar.
    Despúes, ya con más tiempo, me compré un bollo y desayuné algo. Y para entonces, aunque demasiado tarde, me había dado cuenta de que me había pillado por Patt, y, ante la incompetencia de esta, la mandé un mensaje a ver si conseguía que ella se sintiese culpable: "Perdón por enamorarme de tí en el momento equivocado, sorry -_-"
    Regresé a la pensión, me dormí un poco, puesto que no tenía nada más que hacer, ni me apetecía hacer nada. Según me despierto, guardo todo en el macuto con la intención de abandonar la pensión. En esto que salgo, voy a entregar las llaves, y me dice la chica... "Es que te tengo que cobrar un día más"
    Claro que, gilipollas de mí, no sabía que, en cualquier alojamiento de España, si te quedas más tarde de las 12 se cobra como otro día. Tal fue el susto que me debí pillar (entre otras cosas porque no me quedaba dinero para pagar ese día) que la chica me dejó marchar.
    Salí de ahí por patas, y yo con mi estado de ralladura mental encima.
    Me comí un bocata de lomo con queso en una cafetería cercana a la estación del Alsa, seguido de otro Dan'up.
    Y como, lo repetiré una vez más, el pueblo es mazo de pequeño, da la puñetera "casualidad" de que para ir del instituto a su casa, Patt ha de pasar por delante de la estación de autobuses, y pese a que yo ya no contaba con volverla a ver, la volví a ver, venía con Maxi y no recuerdo con quien más. Sin esbozar una puta sonrisa en la cara, se acercó a despedirse de mi, mientras a mi me pillaba desprevenido masticando un bocado del bocadillo que me estaba comiendo. Nos dimos los dos besos de rigor, y desapareció de mi vista junto con sus amigos.
    Bendita la hora en que me encontré a Lucía, la amiga de Patt con quien fuimos a la ida en el autobús. Cogimos, de los dos autobuses que van a Gijón, el que va directo, por autopista, y la chica, que iba a Gijón a buscar a su novio, quien salía de trabajar, para pasar el día en Gijón y de paso, aprovechar para hacer unas cosillas por la zona, pues se ofreció, junto con su novio, a "matar" el tiempo, acompañándome hasta que me tocase coger el autobús, y enseñándome Gijón, así por encima.
    Tal y como le dije a Bruno. "Gijón no es Cádiz, pero es que cada uno tiene un encanto distinto". Ahí con su muelle, con su estatua de Chillida, con su parque al ladito de la costa... Muy bonito, sí señor.
    Lucía y su novio, se portaron de lujo conmigo. Gracias a ellos, no solo pude recrearme con las magníficas vistas de Gijón y me amenizaron la hora y media que me hubiera tocado haber esperado en la estación de autobuses sentado, sino que gracias a eso, pude olvidarme por un rato, de lo cabreado que ya empezaba a estar con Patt.
    Ya cuando cogí el autobús, fue cuando empecé a darle al "run run". Al primero que llamé fue a Bruno, le conté lo que había pasado con Patt, y para colmo, no era yo el único decaído, él también había pasado un fin de semana de esos de los que merece la pena echar a un lado en el baúl de los recuerdos. Tuvimos que cortar "pronto" la conversación, puesto que él tenía cosas que hacer.
    La única sonrisa en la cara que alguien me consiguió arrancar en todo el viaje, fue Vero, al mandarme un mensaje en el que ponía: "Davicillo el duendecillo estaba sentado en la estación del Alsa de la villa, adivina quién lo vió... yo! :P es que te vi cuando pasé en bus por allí sobre las 2 y media"
    A lo que le contesté:
    "Jejejeje. . Siéntete orgullosa. Gracias a tí, me llevo buenos recuerdos de este viaje. Tú has dado la talla no como Patt con quien estoy cabreado. Me elude, no me da explicaciones...Y ella bien sabe lo que jode que los amigos le hagan lo mismo Cuando me he querido dar cuenta de que estaba pillado por ella, ya era demasiado tarde. Besos"
    Lógicamente, no es la versión literal del mensaje sino una transcripción del mensaje en lenguaje "abreviado" que le mandé a Vero.
    Con deciros que la PSP me la dejé en el macuto os digo todo, no tenía ganas ni de contemplar el paisaje, ni de escuchar música, pero lo peor es que pensar mucho es peligroso, más que nada porque dispuse de mucho tiempo para no hacer otra cosa. Y como ese tiempo necesitaba matarlo a cualquier precio, primero llamé a Patt con la intención de ir de buenas con ella, pero la conversacion fue:
    - ¿Si?
    - Hola Patt
    - Hola
    - ¿Qué tal?
    - Pues aquí estoy en la Botica con Cristian, y con estos
    - ¿Leiste el mensaje que te mandé esta mañana?
    - ........
    - ¿Leiste el mensaje que te mandé esta mañana?
    - No
    - Te puse "Perdón por enamorarme de tí en el momento equivocado"
    - ............
    ¿Patt?
    - No
    - ¿No, qué?
    - .............
    - ¿No, qué?
    - .......... No
    - ¿Patt, Patricia estas ahi?
    - ..............
    - Te llamo luego a la noche, ¿va?
    - Vale, como veas
    - Venga, hasta luego
     
    Menuda mala ostia me entró en ese momento, necesitaba hablar con alguien ajeno a la depresión que teníamos Bruno y yo, y que no fuese Vero, y, acordandome de mi amiga la de Antequera, fue cuando la llamé. Tenía ganas de agotar lo que le quedaba de batería al móvil desahogándome y echando pestes a Patt, diciéndole a la de Antequera lo cabrón retorcido hijo de puta que puedo llegar a ser con cualquiera que ose cachondearse de mi, o joderme a mala uva, y que en el momento oportuno, tramaría contra Patt la cabronada más perversa y cruel que jamás hubiera tramado contra nadie, ya que solo cabreándome conseguiría que un problema como ese no me afectase emocionalmente... Tanto me desahogué, que pudimos desviar el tema de conversación a otros menesteres, pero el resto del viaje, fue insulso, eterno.
    Lo peor fueron los últimos 120 kilómetros, en ese tramo de carretera que va bordeando las provincias de Ávila y Segovia, luego ya casi llegando a Madrid, tras pasar El espinar, y todos esos pueblos de Segovia, divisar la bonita pero, en ese momento, irritante estampa nocturna que se vé de Madrid desde el Puerto de los Leones. Venga, Galapagar, Torrelodones, Majadahonda, Las Rozas y ya por fin Madrid. Primera parada en Moncloa, se me hizo eterna, al igual que las siguientes en Argüelles, Cibeles, Atocha, y por fin Méndez Álvaro. El conductor avisó por los altavoces de que ya era el final de trayecto y yo me dije a mí mismo "Puedes dormir tranquilo esta noche, que no pensaba quedarme en el autobús".
    Nada, llegué a casa, saludé a la familia, a la perra y me conecté a internet, porque tenía más ganas de hablar con la gente que de cenar y a Bruno y a Vero les dejé patentes el cabreo creciente en que me sumía. Lo mejor que pudieron hacer fue: Bruno tomárselo a coña y Vero, decir que ya mediaría con Patt, porque si lo hacía yo, podría ser peligroso.
    Se supone que esa semana (la pasada) empezaba el curso de animación en 3D. Y así iba a ser y fue, pero el lunes, después de que el Nichi no parase de darme la brasa con lo de Asturias (en el curro, ya estaban todos convenientemente al día, solo que éste está más salido que el pararrayos del Obradoiro) y de que el resto me diesen la enhorabuena por haber viajado a 400 km de casa para enrollarme con la chica que me gusta que a mí me supo a mucho más que eso (la enhorabuena como tal), no tenía ni pizca de ganas de ir a la academia ese día, y sí había ganas de quedar con Bruno, que fue una de las cosas por las que me jodió pillar el billete cerrado, porque después de pasar todo el tiempo que pude pasar con mis anfitrionas en Asturias, tuve demasiado tiempo para pensar sin poder compartirlo con nadie de cerca.
    Pues esa misma tarde quedamos Bruno y yo, y por lo menos estábamos tan inspirados como para volver contentos los dos, cada uno a su casa, hablando todo el rato de chicas, por supuesto. La conversación os aseguro que dio mucho de sí.
    Pues bien, a lo largo de las dos semanas que llevo intentando publicar esto de una puñetera vez (en escribir el tocho este se tarda y tal), agregué a maxi, a Fanny y a Lucía, les pasé las fotos, he quedado con Bruno más veces, he hablado con Vero por el messenger y por teléfono e incluso he restablecido el contacto con Patt.
    Vero fue quien, tras el pique que me pillé con Patt en un primer momento, fue quien habló con ella y averiguó todo lo que yo necesitaba saber. Patt, para justificar su comportamiento conmigo, se escudaba en que acordamos que aquello solo iba a ser un rollo de fin de semana, pero como le dije a todo el mundo, eso no le da derecho a no hacerme ni caso. En conversaciones posteriores, con las paisanas y amigas de Patt me he enterado de que en realidad lo que le pasaba es que está poco acostumbrada a situaciones así, pero vamos, que ya hemos retomado las conversaciones, y nada. Y mira, ya que estoy y puedo hacer con mi espacio lo que me de la gana, desde aquí me voy a dirigir a Patt, si me lo permitís...
    Patt, chiquilla, que ya sé que has perdido mucho tiempo haciendo el bachillerato en vano, y que tienes ganas de no perder más tiempo. Pero, creeme, las prisas no son buenas consejeras, y no es porque lo diga el refrán es porque, si actúas impulsivamente y te metes a estudiar lo que no quieres, es posible que des un paso en falso, y cuando quieras arrepentirte, ya hayas perdido más tiempo aun. Tirarse un año sabático, no es perderlo, ni mucho menos. Ya digo, te pones a trabajar en lo que sea y entre que ganas dinero, y entre que piensas tranquilamente qué ciclo formativo quieres hacer, te aseguro que no te vas a arrepentir, es más, vas a agradecer poder dedicarte un año a tí misma, seguro que eso revitaliza tu moral, que lo necesitas.
    En estos días, me han salido ofertas de trabajo, de las cuales, estoy esperando a que me llamen de cuatro, a cual más jugosa: Mozo de almacén en Alcalá de Henares, Escanear documentos en Madrid capital, Montar la publicidad que proyectan antes de las películas en los cines y revisar extintores, este último en mi pueblo, con un sueldo y un horario cojonudos. Se supone que ese último es, primero a tres meses con posibilidad de quedarme en plantilla a cubrir ese hueco, pero es que a las ETT's las temo más que a un nublado.
    He quedado con Charly y he visto la del Código da Vinci que si os digo la verdad, opino lo que mucha gente, no entiendo la polémica, no es más que una historia de ficción contada por un tío que tiene una imaginación de cojones, lo que ya me parece deplorable es que haya reportajes con supuesta veracidad científica al respecto, incluso del National Geografic. Y la película como tal, no me ha parecido ni floja ni acojonante, simplemente, entretenida, original y con algo de tensión en momentos puntuales. Eso sí, me cago en el hijoputa que hiciera el guión técnico de la película que no pensó en los que acudirían el día del estreno y pillasen asientos en la primera fila de coña porque menudos mareos que me metieron con un par de travellings por ahí.
    Quedé también en estos días, con una amiga del barrio para ponernos al día de nuestros respectivos asuntos (estaba cantado que le tenía que contar lo bien que me lo pasé en Asturias).
    El proyecto Proteo que era la obra en la que estaba trabajando, está dando sus últimos coletazos, y por eso, en recortes progresivos de la plantilla, me ha tocado a mí a la segunda semana consecutiva de empezar esos recortes, junto con Jona, un chico de Vallecas. Es por ello que ya he ido a varias entrevistas de trabajo y estoy esperando a que me contesten de todas ellas.
    Esta semana, por ejemplo, he ido con Bruno a ver un concierto en el que tocaba su profesor de viola que precisamente pertenece a la ORCAM (Orquesta de la Comunidad de Madrid) y nada, estuvo bien.
    Y hoy he ido a ver a Bruno tocar en la fiesta de despedida de los de segundo de Bachillerato de Las Lagunas de este año. Gente conocida, muy poca, pero el buen rato ha sido la ostia. Teniendo en cuenta que hoy por la mañana, haciendo acopio del resto de la semana, no he ido a clase de animación en 3D (llamadlo falta de ganas y líos con las entrevistas de trabajo), he estado con Bruno en su casa y me he tirado una mañana entera a la bartola, y cuando llegué a casa, en vez de comer, me conecté a internet y cuando me quise dar cuenta, ya me tenía que ir a Las Lagunas.
    La fiesta como tal, igual de entrañable que como me lo han contado las dos veces de las que algún amigo mío ha sido testigo. Lo típico, despedidas, recitales, las fotos de cada uno cuando era pequeño según entregaban los diplomas (imaginaos las risas...) pero bueno, como yo no conocía a casi nadie, me limité a estar con Bruno, y luego a ponerme las botas en la merendola que habían preparado. Yo me imaginaba que sería del tipo patatas, ganchitos y tal, pero que va: pinchos de tortilla, canapés surtidos de productos de barbacoa tales como chorizo, butifarra y panceta adobada en pimentón. Eso además del refrigerio (refrescos varios), patatas fritas y patatas gajo (igualitas que las del Telepizza, oye), etc. No cené y todo.
    Y nada, hoy no me apetecía mucho quedar con Charly para ir al cine, llevaba ya 4 viernes seguidos yendo a ver algún estreno con él. Si me apetecía con Lorena, con quien hace mazo que le dije de ir al cine cuando hubiese pasta, pero como he estado pelado, pues no he podido hasta ahora, eso sí, hemos quedado en que el viernes que viene, vamos al cine, y a la Pizzería Mayor, que ella no ha estado (yo tampoco, pero las pizzas sí las he probado muchas noches en casa).
    En conclusión a todo esto, estoy anímicamente de lujo, como le contesto a to Dios cuando me pregunta por el messenger. Y de Asturias, a donde quiero volver a la mayor brevedad posible, me he traido una lección aprendida, que hay que echarle morro, si no quiero estar otros 10 años sin comerme una rosca. A Vero y a Patt les he prometido que si me sale un curro estable, las voy a visitar en mi propio coche, antes de que acabe el año, así que a ver cómo me lo monto... Todavía me quedan por visitar Antequera, Lasarte-Oria, Elche y Alicante, eso además de volver a Asturias una o dos veces más este año, a ser posible a volver a ver a Vero, a Patt, a Cris, a Maxi, a Fanny y a toda la Pandilla de la Villa, a volver a dormir en la Pensión El Sol y a volver a casa de Vero y a beber, además del agua de la fuente de Miénagos, el agua del grifo de la Canaris, el sitio donde más rica me ha sabido el agua de toda mi vida, y más si asocio lo rica que me supo al buen recuerdo que, toda mi vida, guardaré de esa noche. Que la Potra os acompañe. Ciao.