David's profileMi historia hecha relatoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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26/04/2009 Si¿Os acordáis de la turbo nevada que cayó el día de mi cumpleaños, es decir, el 9 de enero? Dije que, el hecho de que cayese una nevada tan tocha justo el día de mi cumpleaños solo podía ser un buen presagio ¿verdad? Pues ayer me acordé mucho de ese día, aunque no estaba tan eufórico como cabía esperar en una situación así. Sí porque me iba a largar de ahí, pero por nada más, no me emocioné por gente a la que no iba a ver, más que nada porque no son tantos, y, para nada, no voy a perder el contacto con ellos. He publicitado mi blog entre gente de quienes vamos a Zaragoza, más que nada porque son parte de las personas con las que más confianza tengo ahí dentro, aunque hay más, desde luego. No me han dejado comentarios, me lo han dicho in situ, me han dicho que si mi blog es triste y sí, ahora os aclaro por qué. Otras, pues son chicas, simplemente se han quedado flipando por el contenido en sí y de como me expreso ahí correctamente, sin apenas faltas de ortografía (alguna cae, pero la mayoría son adrede, cuando empleo lenguaje coloquial o cuando digo palabrotas…) y ya cuando se han puesto puntillistas, cosa que me ha hecho ilusión, pues eso denota que mostraban interés, me han dicho que me he dejado detalles de los que ahora no caigo jejeje. Pero vamos, quería lectores y los tengo, espero que, estos sí, sean asiduos, pues ya que soy de los pocos freaks que prefieren los blogs a las redes sociales, por lo menos tener alguna trascendencia mediática. Algo que les ha hecho gracia y les ha extrañado a todos es el hecho de querer que mi blog se convierta en una página más currada, pues en apariencia (y razón no les falta), no tiene ningún sentido ese propósito. Como les he dicho, el tema es darle sentido a esa trascendencia mediática. Es fácil no tener una pizca de fe en mi, sobre todo si se me conoce de haber hecho la instrucción militar conmigo (Qué raro suena eso ¿eh? “de haber hecho la instrucción militar conmigo”, la virgen, por un momento parece que me hubiera alistado por vocación) Pero, eso me lleva a hablar de dos temas. El primero es que, el efecto que se supone que la mili iba a tener en mí no ha sido tal, pues el hecho de haber perdido los estribos conmigo mismo me ha llevado al punto de partida, a ser tan gilipollas como al principio, a depender emocionalmente de los demás en demasía, porque, al principio, bien, pero cuando me limito a hacer lo que tengo que hacer y el resto del tiempo quiero evadirme, pues se pone en evidencia lo que dije en mi entrada anterior, que sigo siendo el mismo, pero para mal. Yo me he labrado mi reputación ahí dentro, yo he sido, involuntariamente el que he conseguido que no me tomen en serio. Por mi actitud, por cómo soy… Claro que no tengo que sentirme mal ni avergonzado ni leches en vinagre, pero sí que queda de relieve en cosas tales como que trabajar bajo presión, por poquita que sea, soy un jodido desastre y eso deriva en que siempre dejo las cosas a medias o las hago mal. Y yo siempre escudándome en que la prisa va a dejar de ser un problema cuando esté en mi unidad. Y para colmo, por H o por B, tengo Potra y no se toma conmigo las medidas oportunas cuando mis fallos son gordos, como por ejemplo, cuando me dejé el fusil apoyado en el aljibe y “solo” me tocó subir corriendo al cerro del pino. Claro, que, habiendo comentado cosas tales como que tengo un tío capitán, muchos se creen que tengo enchufe o algo parecido, y a muchos les da rabia que pueda tener un trato especial, sea por la razón que sea. Pues bien, a donde quiero llegar es que, si mi estado anímico es producto de mi carácter y de la risión que muchos puedan sentir por mí, si al menos me queda alguna jodida vía de escape, quiero aprovecharla, pero es que ni con esas. Recurro al móvil y todo Cristo se ha puesto de acuerdo en estar ilocalizable, sobre todo algunas chicas. Recurro al messenger, y como ya mucha gente lo ha desplazado en pro del maldito Tuenti y del maldito Facebook pues tampoco hay manera y recurro a mis motivaciones hasta ahora falsas sobre viajar y sobre los caprichos materiales, mientras tanto, sigo siendo el mismo gilipollas que no sabe contestar a las vaciladas y el mismo desganado con horchata en las venas que solo sabe recurrir a la ignorancia para que le dejen en paz, de ahí la impresión triste que produce el blog. El otro tema del que quería hablar, más optimista, por suerte, es que el jueves me tocó de cabo de cuartel con los de la tercera compañía, que acaban de llegar esta semana. Y ¿qué pasaba? Que dado lo torpe que soy y lo nervioso que me pongo en según qué tipo de situaciones, parece que todo el mundo en la cuarta compañía estaba deseando que la cagase para ser testigos de ello. Y yo, la verdad, estaba acojonado de poder darles ese gustazo, pero, pese a que formábamos a horas y en sitios distintos, lo único por lo que titubeé un poco es porque, al darme novedades por la mañana, al calcular por el papel cuántos eran en la compañía, los nervios me impedían hacer bien el cálculo de cabeza y menos mal que saqué el móvil antes de que viniese el sargento primero Mora, que si no… Pues bien, el resto del día, yo no tenía ganas de pagar mi estado de ánimo con los nuevos, que bastante desorientados andaban ya, y bastante bien se desenvuelven, pese a ello. Después de la formación para lista de ordenanza, el sargento primero les mandó a limpiar las camaretas en cinco minutos supuestamente, aunque les dio más. Es curioso comprobar, ahora que podía, como desde dentro, hasta los mandos son permisivos y hasta se puede decir que benévolos cuando siendo aspirantes a alumnos no nos damos ni cuenta. Yo no me comí ni una sola bronca suya y eso que me llamó unas cuantas veces, la primera de ellas para ordenar unas listas de alumnos, por pelotones. Dichas listas eran fichas rellenadas por ellos mismos en las que había además de sus datos personales y ciertas señas de contacto, un pequeño cuestionario personal para conocer mejor a cada uno de ellos, cotilleé unas pocas y me hizo gracia como en el apartado de las aficiones, de todos los que cotilleé, al menos el 98% son aficionados como mínimo, al futbol, luego, otros hicieron gala de una sinceridad brutal, y en ese sentido no me parecieron distintos de cualquiera que pudiera haber en la cuarta compañía y, aunque eran menos, era curioso comprobar como ponían en lo primero de la lista el sexo o la Playstation 3 (ninguno puso la Xbox 360, curioso) pero me pregunto si, de haber empezado la instrucción con ellos, me hubiese sido posible llevarme tan bien, o era la supuesta experiencia la que hacía que me tuvieran respeto. Yo les pedía lo que a mí me había ordenado el sargento primero Mora y salvo un rato que se me despendolaron, luego ahí estaban todos en el aula de la nave 32. Por lo general les causé muy buena impresión y todas las veces que me cruzaba con ellos me saludaban. Y, ajeno a mí, esa misma tarde, creo que algún descerebrado tiró una percha a los de seguridad desde las camaretas, razón por la que les tuvieron haciendo una batida por medio cuartel hasta casi las dos de la mañana. Ya al día siguiente, pues os podéis imaginar, acto de despedida, maletas gigantescas… Quería centrarme por último en una tesitura que me ha tenido en jaque toda la semana y por la cual he llegado a casi no poder conciliar el sueño. Mi madre y mi padre me dejaron en total 11 € para poder volver a Madrid pues estaba pelao de pasta, por culpa de mis irresponsabilidades, claro, pero es que más irresponsable aun fui de, cuando salí con Rubén el lunes, accedí a cenar con él fuera de la Academia un bocata cada uno, y una turbo ración de alitas para los dos. Y claro, esta semana he “sobrevivido” de coña, pidiendo a los demás que me pasen saldo al móvil para poder estar localizable, mirando a ver quien me podía llevar a Madrid así fuese apretujao en los asientos de atrás… Nervioso y ansioso porque no tenia cuando hablar por teléfono con mis amigos debido a que, si uno no tiene saldo, no hay mucha gente dispuesta a gastárselo en llamar. Incluso una noche que dormí con el móvil esperando una llamada de Nioka, lo empujé mientras dormía y se cayó a la de abajo. Como no sería que, a causa de eso, me desvelé a las 4 y 20 de la mañana y, creyendo que el móvil se me había perdido ya para siempre, me costó volver a conciliar el sueño una barbaridad. Así que antes de ayer, viernes, no estaba tan eufórico ni tan emocionado como cabía esperar, primero por el cansancio acumulado, fruto del insomnio y este, de la ansiedad. Y segundo porque por fin me he quitado de encima a ciertas moscas cojoneras. Ahora, jamás me ha tranquilizado tanto poder estar seguro de que todo aquello que me motivaba, por fin va a ser cierto y han tenido que pasar 25 años para que le eche tanta fuerza de voluntad. No puedo negar que no he estado a la altura de las circunstancias, pero me doy por satisfecho por lo conseguido en estos tres meses, quiero decir, a mí me sirve. Aun me queda mucho por aprender, por supuesto, y la suerte es que estoy en manos de los mejores maestros en ese sentido. Espero que no haber salido de las faldas de mi madre hasta ahora y no tener tanta calle como cabe esperar de mi, no sea un impedimento para que en estos dos años, periodo más que suficiente, recupere el tiempo perdido. Respecto a mis caprichos, a mis ambiciones… Cuando cobre, que será a más tardar, el martes, me via comprar una turbo PSP que no se la salta un gitano, acompañada de unos buenos auriculares y una tarjeta de memoria de la ostia. Así tengo con lo que escuchar música, jugar en los ratos muertos, navegar si hay donde cholar el wifi, y hacer fotos con la camarita que compré por el eBay, a ver si es verdad que funciona… Por lo demás, esta semana voy a tenerla (Potra mediante) repleta de planes. Por lo pronto ya he quedado el lunes, el viernes y el sábado (me iré a Zaragoza el domingo, apuraré el tiempo en Madrid todo lo que pueda) y aun me quedan unas tres o cuatro personas más con las que quedar. Esto es todo por el momento, yo me retiro a apagar el ordenador que bastante larga ha sido la sesión de este fin de semana, solo me queda recargar el móvil y liarla parda. En fin chavatars, que la Potra os acompañe. Ciao. 28/03/2009 El pesao de siempreJoder, tíos, cada día que pasa aumenta mi entusiasmo. Aunque varias, y sin importancia, son las inclemencias que han tenido lugar estos dos últimos días. La primera que entre que solo a la segunda sección nos tocó cambiar nuestras miserias a la planta de abajo y solo a nuestro pelotón nos tocó ayudar a desmontar el campamento de las maniobras sumado a que ayer, además, nos daban el uniforme de representación y a las prisas por largarnos de allí, y a que tenía cansancio acumulado de toda la semana, sed, de todos los gorrones irresponsables que no se preocupan de tener llena y / o a mano la puta cantimplora, hambre de no haberme dado tiempo a desayunar esa mañana por costarme meter el puto saco en la funda, sueño, y, así en general, las paranoias de la muerte. Veréis, las maniobras, tengo la jodida sensación de que han sido más light que las otras, vamos, se me han hecho cortas. Como dice nuestro cabo así de coña: “Olor a pólvora, pienso gratis… Hay gente que pagaría por esto”. He montado en tanque, en TOA (un vehiculo de cadenas para transporte de tropas) y hemos hecho embarco y desembarco de dicho vehículo como cerdos aunque nuestro sargento nos dijo que, en realidad, en vez de tanto embarco y desembarco que en realidad lo suyo es que el TOA se quede a tomar por culo y los asaltos sean de quinientos metros. Sí, sí, en Zaragoza voy a asaltar lo que yo te diga, pero todo sea aguantar lo que haga falta por llegar. Pues hemos montado en la torre de dos tanques, del Leopard y del Pizarro. El primero es un bicharraco que, pese a enorme, cabe menos gente que en el último, español, y de construcción más reciente. Pero, ¿tú sabes la jodida sensación de montarte dentro de una cabina llena botones y palancas? Buf, se me ponía morcillona de ver al tanque de enfrente con la visión térmica y apuntar con el cañón… Luego, algunos, yo no, han tirado con C90 (un lanzagranadas) y han tirado, además, granadas de mano y aunque resulte espectacular, he de decir que, si no es necesario, no me arrepiento de no haberlo hecho, pues a mí, me dan respeto esas cosas, no vaya a ser que los nervios me traicionen y cometa alguna estupidez. Lo que sí ha sido la muerte, fue la turbo-marcha del jueves, me cago en su puta madre, antes de llegar al campamento, nos toca llevar a un compañero en camilla, que aunque era verdad que estaba mal, era una práctica llevada a cabo por todos los pelotones. Y ahí se demostró, una vez más, lo incompetentes que somos los del pelotón 44. En fin, que el planning es éste. Esta semana que viene tenemos ya la jura pública, tras eso, semana santa, tras eso, la última continuada, otra semana más de vacaciones y el 24 de abril tenemos que estar ya, no sé bien si en la unidad o en las proximidades de la misma para empezar el servicio el lunes siguiente. Lo que me cabrea, es que con todo el estrés de ayer, no encontré ni el móvil de movistar ni las llaves de casa, y que cuando llegue el domingo, a ser posible, pronto, me tocará arreglar el aborto de calamar que tengo por taquilla, dadas las prisas. Eso y que no me he llevado a casa el traje de representación, cosa necesaria para cogerle el bajo, pero estaba tan quemado que no tenía ni ganas de sacarlo del armario y llevarlo a rastras por todo Toledo hasta la estación de autobuses. La “buena” noticia a corto plazo es que hemos cobrado, sí, pero 300 miserables euros que nos corresponden por ser alumnos aún. Los atrasos, definitivamente, nos los pagan el mes que viene junto con nuestra primera nómina, así que nos juntaremos con un pastón ahí. Ahora este mes, va a ser movidito de la ostia, quiero quedar, por última vez en meses, con los amigos de por aquí e irme a Cádiz con Bruno, y voy más ajustado de pasta de lo que quisiera, pero no importa jejeje. En fin, que estoy con uno de mis cabreos / bajones virtuales por aquello de no se por que leches, mi sesión de messenger no funciona en el programa en cuestión, si conectándome desde el navegador, y por que no tengo aquí el jodido móvil de movistar, así que yo solo deseo que toda esta mierda se acabe pronto. Que voy a ganar bien de pasta, que la independencia me va a salir barata, que me voy a permitir caprichos, que voy a invertir en mi imagen, que voy a viajar lo que no está escrito. Que, así a botepronto qué ganitas tengo ya de un jodido cacharro multimedia con el que escuchar música, hacer fotos, etcétera. Y que, si me saco el carnet, que va a ser que sí, y si se tercia, mi madre me pasa el Ford Ka que tiene y se compra otro, para rematar la jugada. Que todo lo que haga, no será en vano, espero conocer gente de la ostia, enriquecerme de experiencias y, ah, ya os lo anticipo, cuando tenga los conocimientos y los medios necesarios, que yo apostaría a que será antes de que acabe el año, “Mi historia hecha relato” va a dar un salto de calidad y se va a convertir en una página web propia, con su dominio y todo, en la que aúne blog, videoblog, podcast, y fotos. Aunque lo siga compaginando con las webs sociales y 2.0 de turno, como hace todo Dios, la parte chachi va a ser mi página web currada con sus animaciones en flash, sus vínculos RSS y todo el chiringuito. Pero no será por lo currada que esté sino por la de cosas que contar que, decir que va a ser la ostia, es decir poco. Agarraros los machos o lo que tengáis a mano, que, aviso, en vuestra mano está ser partícipes de la experiencia más cojonuda jamás parida. Me siento más poderoso y con el autoestima más alta que nunca. Así que os dejo a ver si me relaciono con mi señora madre y mi señor padre, a quienes ayer apenas vi, porque quedé con Bruno para ir a ver una obra de teatro en la que actuaba una amiga común, y luego nos fuimos a cenar. Y mañana casi seguro que iremos a comer a casa de mi prima. Que la Potra os acompañe. Ciao. 30/06/2008 La que se avecina ("2236" o "El poder de la sugestión")Sábado, 7 de junio de 2008, 10:40 de la mañana aproximadamente:
Venía yo de casa, de desayunar y estaba hablando con Nioka por teléfono, mientras no a muchos metros de ahí, se oía como la megafonía iba nombrando números y nombres... No sé, se oía de lejos, y no le estaba prestando atención porque no tenía ni una jodida pizca de fe en que esa mañana fuese a tener suerte. No obstante, mi madre había ido al sorteo para, por lo menos, estar al corriente si sucedía el milagro. Mientras hablaba con Nioka, insisto, recibo una llamada de mi madre. Obviamente, en esas circunstancias, mi madre no me llamaría si no fuese para contarme una buena noticia, pero aun así y todo, no me lo esperaba, daba por hecho que el motivo de su llamada sería más banal, para algo poco relevante, fijo.
- Espera, cari, que me está llamando mi madre -a continuación le descuelgo la llamada a mi madre- ¿Si?
- David... ¡¡¡Que te ha tocado!!! -dice mi madre eufórica.
- Me estás vacilando -dije incrédulo.
- Que sí, que han dicho tu número. El dos mil doscientos treinta y seis
- Al loroooooo. Que guaaaapo.
No recuerdo como reaccioné después, solo sé que le dije a mi madre que la iba a colgar, que tenía que entrar al trabajo, retomé la llamada con Jessy, se lo conté y ese día cundió la euforia dentro de mi pellejo hasta tal punto que no tardé en correr la voz por el centro comercial. En el súper se lo dije a to Cristo y también a las del Juteco y a una chica de Los Telares (de una tienda de ropa de la planta de arriba, a la que saludo cuando la veo) que no dudó en bajar las escaleras en sentido contrario para darme dos besos y un abrazo cuando se lo conté. Meses atrás escudriñaba yo el salón de Quintana muerto de envidia, fantaseaba con cómo sería mi casa cuando la tuviera. Confiaba en mis posibilidades cuando supe que nos habíamos presentado dos mil doscientas y pico personas para 203 viviendas, lo que nos otorgaba una probabilidad del 10% aproximadamente a cada uno. Meses atrás, yo era uno de esos crédulos con la boca chica que sumaba cuota de share a los programas en los que los políticos comparecían para responder preguntas del público o para debatir entre ellos. Meses atrás yo tenía, no ya fe, sino ilusión en que un golpe de suerte así se pudiese materializar, mientras que mis planes eran ahorrar para cursos que valen la vida aunque no tan "caros" como lo que me va a tocar pagar ahora, pero que igualmente me reportan más satisfacción, me atrevería a decir. Chavales, las puertas de mi madurez forzosa, para bien, se acaban de abrir. Me ha tocado una casa de protección oficial...
Miércoles, 30 de abril de 2008:
Ya me sé de memoria el trayecto Madrid - Bilbao, y sigo diciendo que la parada de Lerma no me gusta un carajo, no tienen de nada (salvo los jodidos bocatas de jamón ibérico del bueno, que valen los 4 € que cuestan), ni punto de comparación con la de Alfajarín, por la que espero poder pasar al menos una o dos veces antes de que acabe el año, dado que Jessy se vuelve a Barna. En dicha parada, la de Lerma, al parar el autobús y dejar las puertas abiertas, una curiosa, desorientada y traviesa abeja, se introdujo dentro. Yo vi que no era peligrosa pues no paraba de darse de ostias contra el ventanal a lo que me pongo mi música y desconecto del mundo. Dos minutos más tarde, mi compañera de asiento, que cabe destacar que estaba buena, me dijo que si podía matar a la mosca. Lo intenté a revistazos y no hubo suerte, finalmente, la doy lo suyo de un manotazo, lo que me costó, que el aguijón se me quedase clavado, suerte que me lo pude sacar, pero no veas como dolía eso. Aunque al poco rato, se me pasó el hinchazón, de momento. Pude incluso bromear con los testigos que me vieron matar a la abeja cuando me dijeron que le avisase al conductor cuando yo mismo había tentado a la suerte
El padre de Jessy, tan "competente" como siempre, dejó para última hora unos asuntillos (no me preguntéis) que se alargaron lo suficiente como para que ella, presa de los nervios, no supiese hasta última hora si iba a llegar a tiempo a recoger a Sonia, otra amiga suya que venía, a su vez, desde Barcelona a verla. Como mi autobús llegó hora y pico antes que el tren en el que venía Sonia, me dirigí a la estación de Abando, donde me reuniría con ambas. Quepa aclarar, para despejar posibles dudas que Jessy ya nos presentó por el messenger un par de semanas atrás, para que tuviésemos una toma de contacto.
Fuimos a Portu, a dejar el equipaje de Sonia, y luego a las Arenas, a cenar unos sándwich que estaban riquísimos. Por último, con la hora pegada al culo, recogí la llave de la pensión y me despedí de ambas en el puente colgante. Ya empiezo a estar familiarizado con esa pensión y con las personas que la llevan y con eso de que por solo 31 € la noche, ya tenga baño individual (no como aquel folladero de carretera, me cago en su puta madre) ya es la ostia. A todo esto, la picadura de la abeja comenzó a escocerme y a subirme la hinchazón, que en ningún momento se me quitó del todo.
A la mañana siguiente, nuestro plan era irnos al castillo de Butrón, sin saber a ciencia cierta como se iba, pues Jessy se había estado documentando de cosas que visitar por la zona. Pronto, sobre las nueve de la mañana o por ahí, ya había cruzado el puente colgante y me había presentado en casa de Jessy.
Como para ir al susodicho castillo, teníamos que coger, para empezar, la línea de metro que transcurre por la otra orilla del río, cruzamos de nuevo a las Arenas para cogerlo allí y en la parada que nos tocaba bajarnos, había que coger un autobús que no sabíamos ni cual era ni si su trayecto nos dejaba lo suficientemente cerca del castillo. Baste decir que nos tocó andar un cacho, no muy largo, por suerte, hasta el lugar donde está el castillo de marras. Lo bueno es que allí había tres chiringuitos en los que te ponían de comer donde hicimos lo propio antes de iniciar el paseo.
Poco que decir, que el castillo es precioso (pero tiene dueño, aunque antes era visitable todo el tiempo), que los senderos que lo rodean también lo son, aunque en ningún momento nos movimos muy lejos, sobre todo porque llevábamos al niño y porque el horario de los autobuses nos limitaba. Solo puedo decir que nos lo pasamos de puta madre ese día, incluso cuando fuimos andando hasta el pueblo en el que se coge el metro porque perdimos el autobús, todo el rato de risa, y haciéndonos fotos. Maldita sea, que colección de fotos nos hicimos.
Ya a la noche, las risas continuaron, Jessy consiguió dejar de nuevo al niño en casa con su padre, el abuelo del niño, claro. Nos fuimos a cenar a un restaurante chino que hay cerca de su casa. Creedme si os digo que jamás había visto reirse tanto a Jessy cuando le enseñé una foto de mi padre en la que llevaba lo menos seis meses sin cortarse el pelo, de cuando tenía 18 años o por ahí, joder, fue enseñarle la foto y tirarse lo menos 5 minutos meándose de risa, aunque quepa aclarar que el licor que nos pusieron contribuyó un poco. Para entonces, la hinchazón del dedo era tal que Sonia y Jessy se preocuparon por si pudiese ser grave y del restaurante chino nos fuimos a urgencias del hospital de Cruces donde me recetaron una pomada. La única farmacia que conocía Jessy por la zona no estaba de guardia, así que me tocó aguantarme hasta el día siguiente.
El viernes, era mi último día en Bilbao, dado que curraba al día siguiente, y como a diario, solo salen autobuses a Madrid, hasta las 8 de la tarde, pues a esa hora cogí el autobús, pero por la mañana, nos fuimos al centro comercial Ballonti el cual no hace mucho que acaban de abrir en las inmediaciones de Portu. Allí nos quedamos a comer en una especie de "taberna" abanderada por una conocida marca de cervezas, pero antes, yo aproveché y me compré ropa, pues confiaba en el buen gusto de Jessy que ya me ha traído buenos resultados antes jejejeje.
A la tarde, nos fuimos a dar un paseo por Bilbao y, como ya es tradición siempre que voy a ver a Jessy, en una horchatería de al lado de la estación de Abando (ya sabéis que no pueden faltar una de churros o de horchata, o ambas cosas), nos tomamos una horchata que nos supo a Gloria y a poco, pero claro, era cara al ser natural y la tienda estaba petada de gente.
Quepa aclarar que esta ha sido, si cabe, la vez que mejor me lo he pasado con Jessy y que Sonia y yo hemos hecho buenas migas. Pues a la vuelta, aun faltaba lo mejor que ya os he adelantado en el flashforward del principio, y es que, ni en la mejor de mis ensoñaciones me imaginaba yo con un golpe de suerte tan tocho. Y aunque todo el mundo me ha dado la enhorabuena, ahora toca la parte, con que si bien contaba, no quería yo pensar en como la iba a afrontar.
Y, mirad, chavales, 3 semanas después del sorteo, no sé nada excepto el hecho de que me ha tocado una casa. He preguntado y pedido consejo a todo cristo. Mi prima, dice que una casa es como un hijo tonto, que todo el dinero se te va en ella, y es cierto. Otros a los que ya les ha tocado una casa ahora, y en planes anteriores (y que se cuentan por decenas, maldita sea), unos ya tenían dinero ahorrado y ahora solo están pagando la hipoteca pelada y mondada, otros no han elegido su casa aun y hace un año que les tocó y yo. Incluso, y esto es cojonudo, a Quintana le ha tocado una y está como yo. Lo único que puedo suponer, que no saber, es que me llegará una carta y al mes de llegarme esa carta, me tocará poner una cantidad de dinero que superará los 10.000 € de sobra y yo estoy que no sé donde caerme muerto. Está claro que me tengo que buscar las habichuelas para pagar mi casa, pero os digo una cosa: no sé como, pero no me veo yo dentro de dos años pagando una casa con dos nóminas.
Lo que me terminó de descolocarme, fue que hace una semana hablé con Vero, una chica de Moratalaz, a quien solo conozco de hablar por el messenger y esta me dijo que antes están mis ilusiones que la casa y me lo demostró con un ejemplo que dudo que sea real, aunque posiblemente, hubiese algo de didáctico en eso. Hablaba de que conoce a un chico que gana 2000 € al mes y tiene la casa pagada, así como cantidad de viajes que le toca hacer por todo el mundo, por motivos de trabajo. Se dedica, claro está, a los videojuegos. Entonces es cuando me planteo el dilema. ¿A qué renuncio? Una de las posibilidades es, cuando me toque pedir un crédito para la entrada de la casa, pedirlo más caro, con margen suficiente como para poder pagarme un master de alguna academia de infografía. Y oye, si los intereses me alargan el plazo de aquí al día del juicio final, así sea. Si tuviese suerte y consigo currar de lo mío, mi poder adquisitivo aumentaría lo suficiente como para bien pagarme más cursos de eso mientras no dejo de desatender mis obligaciones o bien poder cancelar el crédito ese a la velocidad de la luz. La razón por la que me puede salir bien es que estoy loco. Coñas aparte, no sé como, pero no pienso pagar ese piso con curromierdas como este y miedo me da que solo pueda pagarme una casa de una sola habitación y a 50 años porque la hija de la gran puta de la Esperanza Guarrille ha subido el precio de la V.P.O.
Por lo menos, lo alentador es que parece que los astros se han alineado porque a mí me toca la casa, a mi madre la cambian de proyecto en su trabajo (en el que estaba, nada más que había trepas que tenían a mi madre hasta los ovarios, hablando bien), y España se planta en la final de la Eurocopa... No sé, yo lo venía diciendo desde hace meses, tanto tiempo sugestionando que le había tocado una casa a to Dios menos a mí, que al final me ha tocado. Yo pensando que no iban a decir mi número, el 2236 porque está al final de la lista, y va y esa misma mañana me llama mi madre...
Aun estoy en disposición de elegir, de echarme atrás, de embarcarme a hacer locuras sin correr demasiados riesgos, aun tengo ese poder. Y tengo la jodida corazonada (y ya sabéis lo que pasa con mis corazonadas, hasta ahora se han cumplido todas) de que, en el momento de mudarme, o como mucho, meses después, mi situación económica será la ostia, mucho mejor que ganando 700 € y viviendo con mis padres y está claro que yo voy a poner de mi parte, aunque la suerte, o mejor dicho, la Potra, tenga mucho que ver en esto...
Para empezar, ya tengo un juego de cóctel, vasos, pósters, cortinas para el baño y alguna que otra idea de como equiparla para dejarla a mi gusto sin dejarme mucho dinero, como por ejemplo, dos reguladores de luz con mando a distancia para el salón y mi habitación o una lámpara de piedra que ya me la llevaré de aquí. Quiero que sea confortable, acogedora y sobre todo, personal. Quiero abrir la nevera y tener siempre algo que ofrecer a una posible visita, a ser posible, femenina a quien me haya camelado ese mismo día, cualesquiera que sean las circunstancias. Quiero que se sorprendan cuando vean el buen gusto que tengo para amueblar, decorar y sobre todo iluminar la casa (en su momento y por descontado que contaré con ayuda), cuando vean lo bien equipada que la tengo, justo a mi gusto, con mi "centro de operaciones" en el salón compuesto por videoconsola de las guapas, ordenador de los guapos, tele de las guapas y home cinema de los guapos, quiero poder disponer de tiempo para desarrollar mi inquietud por la cocina. Quiero, sí, es una quimera, lo sé, que una casa no suponga una merma acojonante de mi poder adquisitivo. Y quiero que familiares, amigos, y gente con la que tenga un mínimo de confianza, seáis partícipes de todo eso.
El pasado miércoles, sin ir más lejos, fui al estreno en cines del corto "Revolt of the Mouses" de mi ilustre vecino y tocayo David Alejandro Gen y pienso que si él lo ha conseguido, yo también puedo, máxime cuando el muy cabrón, gracias a su talento, ha conseguido financiación, me supongo, para un largometraje, porque todo cuanto puedo saber de momento es que él y su equipo se traen algo gordo entre manos. Ese mismo día he sido testigo, de como más gente que ha tenido pajaritos como yo, y que están más pirados que yo han hecho realidad una ilusión, como yo también lo puedo hacer, dado que ambos directores (ambos se llamaban David, curiosamente) han estudiado en academias de pago, y ambos rondan la treintena
Para terminar esta entrada al blog, y de poneros al día, deciros que ayer, viernes, 27 de junio, fui a un cásting para un concurso de la tele y que no me cogieron, y que estoy desde ayer y hasta mañana domingo suspendido de empleo y sueldo por tirarme 40 minutos en el cuarto de seguridad con Saulo oyéndole contarme historias de cuando estuvo en la policía militar de Colombia. Aun tardaré unos días más, como poco en publicar esto, porque como mi ordenador es "asin" (aunque seguramente lo haga desde un ciber), pues jode el router al intentar conectarlo, así que me toca comprarme una tarjeta de red y un cable de ídem de una longitud considerable para que llegue desde el salón hasta aquí y no sé si lo compraré este mes o el que viene. Ya no hay prisa y que conste que ya no uso tanto el teléfono para gilipolleces, que me lo estoy tomando en serio. Que la Potra nos acompañe. Ciao 25/02/2008 Status QuoSe me va a hacer más largo que un día sin pan, que el campo de Oliver y Benji, que el cipote de Nacho Vidal el tiempo que pase sin unas jodidas vacaciones como las que estoy disfrutando en mi curro en estos momentos, voy a echar de menos tanto tiempo libre. Puedo decir no obstante, que voy a volver con la sensación del deber cumplido. No nos engañemos, sigo siendo el mismo irresponsable, el mismo que está en su nube, el mismo indisciplinado, yo no he cambiado una mierda en dos semanas, pero he dejado la vereda lista para que ni yo mismo note el esfuerzo mientras camino. Claro que muchos de vosotros, ni siquiera sabíais que me había cogido vacaciones. Pues bien, me las cogí, entre otras cosas,deliberadamente para poder pasar más tiempo con Nioka que las anteriores veces que la había ido a visitar y pueees, porque llevaba desde julio sin verla. En total, 3 días duró mi estancia en Vizcaya teniendo en cuenta que cogí el autobús el lunes 11 por la mañana y regresé el miércoles en el autobús que más tarde salía ese día. Con Erik, se me cae la baba que flipas, ahí jugando con él. Y nada, por lo general mi estancia fue cojonuda. Nioka, como siempre, se portó de puta madre conmigo. Como creo que he dado a entender, esa no ha sido la única razón por la que me he cogido ya las vacaciones de invierno de este año, sino porque los días libres restantes los iba a aprovechar, y de hecho los he aprovechado, en empezar parte de los propósitos de tomarme en serio a mí mismo. Como sabéis, dichos propósitos se centran sobre todo en los estudios y en las relaciones sociales y sí, me ha cundido. Durante mi estancia en Bilbao yo lo flipaba viendo como de repente me empieza a llamar gente de la que llevaba dos o tres meses sin saber nada, es el caso de Eve, mi antigua compañera del curro, entre otros. Lo agradezco la ostia, y por supuesto, lo estoy correspondiendo En estas dos semanas, he tenido planes espontáneos con los que no contaba, y planes planificados que se han descolgado. Por ejemplo, tenía pensado llamar a una amiga de Rivas que ha estado en la feria de ARCO de azafata, para quedar con ella y que me diese una entrada para ir a verla, pero un malentendido hizo que no pudiese ser así. El malentendido ya está resuelto. Luego he estado quedando con Eve, ya digo, dos o tres tardes. El viernes de la semana que volví de Bilbao, quedé con Llis, y lo emocionante fue volver a ver a toda la familia, después de 12 años sin verles... Cuando Llis, se ofreció a llevarme a Rivas, nos pasamos la salida un par de veces y casi aparecemos a tomar por culo hasta que le dio la vena de irnos a ver una película. En un principio, iba a ser la de Monstruoso, pero no había sesiones a esa hora, así que pillamos sesiones para la de Jumper, que por cierto, me gustó. Tuve la jodida suerte de encontrarme a un antiguo compañero de la ESI, a Santi, quien creía que no me acordaba de como se llamaba jejejeje. Se le ve que está muy ocupado el chaval, pero le comuniqué una noticia que me reservo para vosotros como el plato fuerte de esta entrada. Por otra parte, metiendome en todos los portales sociales que se me pasaban por la cabeza, di en Onedate, con el perfil de una chica a la que he escrito, me dio su movil, nos hemos caido en gracia, y si hay suerte, nos veremos en persona esta misma tarde, justo que hoy acabo las vacaciones, como remate, como traca final jejejeje. Y por último, como podéis comprobar no me he enrollado tanto como otras veces, el plato fuerte que os adelantaba. Fui la semana pasada a informarme a CICE, una academia de informática a la que hace años que llevaba queriendo ir. Allí me informé sobre el master de animación en 3D y sobre la Carrera de Cine digital, que incluye dicho máster, pero que es más bestia, y dura dos años. El master dura 10 meses, creo, y la carrera, el doble. Son 5000 € versus 15.000. Y yo, como le dije al pavo que me informó, "ya que voy, voy en serio" y así es, chavatars. He intentado pedir un crédito pero resulta que soy moroso por 131 €, que me voy a quitar de encima este mes. Mis padres ya no se fían de mí y es comprensible, pero a estas alturas, no necesito rendir cuentas a nadie. Estamos hablando de un sueño hecho realidad, me ha costado tener mi primer trabajo estable y ser solvente para poder hacerlo así que me consuela no haber podido hacerlo antes, por aquello del tiempo desperdiciado y tal. Todas las demás cosas que he intentado empezar hasta ahora, no eran sino parches (a excepción de la escuela taller) para paliar el precio tan alto de un curso de tan alto standing (por referencias, por acreditaciones, por boca a boca, por profesorado, por medios...) que te garantizan un trabajo de eso nada más salir de ahí. Estamos hablando de que, aunque haga más cursos de cine o videojuegos, solo con eso ya tendría mi futuro resuelto y tendría que dejar de preocuparme de los curromierdas (con todo el respeto) de una puta vez. Requiere mucha disciplina (cosa que yo necesito), me viene de vocación y llevo 8 años deseándolo. ¿Talento? Solo sé que si me gusta tanto, es porque contar historias ficticias o no, es mi vía de escape a lo charlatán que soy (como podéis comprobar). Van a ser dos años invirtiendo casi todo mi tiempo y mi dinero en mi futuro, en mi vocación y en no dar más rodeos, y esto lo digo completamente en serio, pues si los he dado antes era porque antes, no podía meterme en esto... Hace 12 años, había una vez un pipiolo que vivía en un pueblo en el que nadie daba un duro por nadie. Un inocente niño de 12 añitos que iba al colegio y por no tener carácter se le comían. Había una vez un padre ilusionado con traer la prosperidad a su familia que se dejó llevar por la leyenda de que hay oro donde empieza el arcoiris. Había una vez una madre precavida a la que nadie hizo caso y para protestar se hizo daño a sí misma. Érase una vez el año 1996 en el que tuve mi primera "novia", un año en el que perdí la pista al que era mi mejor amigo, al que tantas veces he echado de menos, por no tener ningún otro amigo que me entendiese como él en mucho tiempo. Un año en el que un pipiolo de 12 años entraba en la adolescencia de la peor de las maneras posibles y que a costa de eso, necesitaba una vía de escape, aunque fuese imaginaria. Doce años y muchos rodeos después, las aguas no solo han vuelto a su cauce. Lo que hace 12 años era una vía de escape imaginaria, hoy es un sueño a punto de empezar a cumplirse. En todo ese tiempo, ha habido gente que me ha apoyado, gente que no daba un duro por mí (hola tío José, saluda de mi parte a tu cuadrilla de peones forestales), gente a la que he decepcionado porque tan ambicioso era lo que tenía y tengo entre manos que he estado a punto de perder la ilusión forzosamente en muchísimas ocasiones y no era para menos. Tan grandes eran mis ilusiones, y tan cerrado el camino, que no sabía de qué otras maneras empezar por eso se me han ocurrido muchos venazos y muchas ideas arriesgadas que por suerte no he llegado a llevarlas a cabo. Existen muchas maneras de dar consejos. Una de ellas es herir el orgullo (con tacto, eso sí) cuando es preciso para que el receptor reaccione, otra es dar ánimos y esperanzas y otra es directamente decir que si el pollino no movía el molino, no lo moverá el burro. A esos últimos no les soporto la prepotencia y mucho menos prejuzgandome sin querer conocerme. A todos los que me apoyáis, por la madre que me parió que os voy a hacer partícipes de mi potencial éxito y a los que no, no os guardo rencor, pero os voy a mandar callar, como Raúl al Camp Nou, os voy a mandar a vuestra casa a dormir cuando oigáis mi nombre como director de cine. Seguro que incluso entonces diréis que soy un consentido niño de papá mientras escucháis la radio al volver del curro en el Land Rover. Entonces os podré citar con saña aquello que decía Napoleón Bonaparte: "La envidia es una declaración de inferioridad". Que la Potra os acompañe. Ciao. 13/03/2007 24
- Sí, sí la veo - ¿Que tiene un rótulo rojo? - No, no tiene ningún rótulo rojo. Estoy mirando a ver... - ¿Pero tú donde estás? - Pues en una plaza rectangular, donde el bar del rótulo de Coca Cola - A ver, cari, ¿por donde te has metido? - Pues en la gasolinera, me he metido por la calle de la derecha. - Por ahí no es, es enfrente de la gasolinera. ¿No me ves? - Pues no, espera que voy para allá - Estoy aquí en la esquina... - ¿En la esquina? Ayyyyyy siiiiiiiiiii ya te veo, cariiiiiii, te voy a colgar... Ese estado de ánimo no tenía nada que ver con el del día anterior a eso de las 9 de la noche. Nioka llevaba un rato largo haciéndome cuelgues para avisarme de cada nuevo alojamiento que encontraba, peeeeero es que lo "gracioso" del tema, es que yo estaba con Bruno y con Maca, y entre unas gilipolleces y otras me tiré cerca de una hora llamando a Nioka y a los teléfonos de las pensiones que me iba dando. Maca y Bruno se fueron, y cuando voy a llamar la última y reservar la plaza, les doy el número de la tarjeta, a esto que van y les dicen que el banco les deniega el pago. Yo con los huevos de corbata, pues se supone que disponía de 200 € más o menos. Voy al cajero a comprobar a ver que pasa y efectivamente, me quedaban 33 € en la cuenta. A un día para vernos en persona, era lo peor que me podía pasar, pero, joder, ya me pasó una vez, ya me llevé sustos y esta vez estaba dispuesto incluso a hacer trampas con tal de poder verla. Si lo que me habían cargado era un recibo, que todo indicaba a que si, pues si podía devolverlo por internet, iba a hacer lo propio, pero a que a Nioka iba a verla sí o sí. Comprobé si se podía hacer lo propio y lo hice. Me sentí mal en ese momento, el susto me duró un buen rato. Se lo conté a Bruno y a Nioka, claro. Solo que al final, ella me dijo que no cogiese esa habitacion, por 50 €, con baño compartido, no merecía la pena. A la mañana siguiente en plena hora del descanso, fui yo quien la desperté al llamarla, para que se fuese a mirar pensiones y hostales. No tardó en encontrar un alojamiento de puta madre, por 70 € una habitación con cocina, baño individual y cama de matrimonio. Ay que joderse que hasta última hora tuviese sobresaltos, sobre todo la pelmazo de mi madre y con el dinero, que si no podía ir, que si no pensaba poner dinero en casa... Suerte que, como la otra vez, pensé más en lo que se iba a cocer en Barcelona que en la pesada de mi madre (manda huevos que yo la tilde así). En el trabajo no tuve problemas para irme antes, no sé que le diría Juan a Paco. Yo solo se que más espectante no podía estar. Tenía carta blanca para irme a la hora que lo necesitase y no sabía con cuanta antelación marcharme, para no excederme en confianza por otra parte. Otra cosa que se está convirtiendo en tradición es ir a Barcelona con poca batería en el móvil, pues pese a que lo enchufé en la trastienda del supermercado en el que trabajo, al poco, esos enchufes se quedaron sin corriente, un apunte puntual. Pero imaginadme a mí con un entusiasmo del 15. Ni yo mismo era consciente de la envergadura de lo que me esperaba 600 km y 8 horas después. No tuve bastante con brasear a los de mi trabajo, a quienes no les quedó más remedio que contagiarseles mi entusiasmo, sino que nada más salir del centro comercial, tenía que llamarla, tenía que llamar a mi Diosa y, para vuestra tranquilidad, si os diré que las conversaciones, guardan trascendencia en el transcurso de lo sucedido (joder, que pedante resulto). Total, todo para decirle que ya salía del curro, que ya solo quedaba un largo viaje en autobús por mi parte y una impaciente espera por la suya. Me colgó enseguida pues la pillé haciendo la comida en casa de su madre. Y en el transcurso del viaje en autobús, gozaba, aunque poquito, de la compañía telefónica de Bruno, y de la impaciente y espectante Jessy, alias Nioka, a quien parezca que últimamente solo yo la llamo así. Yo no se a quien de los dos le hacía más ilusión. Yo estaba comiéndome mis ocho horas de autobús, pero es que a ella le sobró tiempo para teñirse el pelo, dar una señal para las llaves de la habitación, ponerse guapa, preparar una sorpresa de la que ella sola se iba tirando de la lengua del incontenible entusiasmo que tenía... Menos mal que se contuvo y no me dio detalles relevantes. Era graciosísimo, porque esa misma tarde, para hacer tiempo, además de todo lo que hizo, pues como ya no le quedaban uñas que morderse, se fue al ciber y allí, chateando con Bruno, le contó en que consistía la sorpresa que me tenía preparada pues claro, sin poder destriparmela a mí, no podía contar con una opinión de si me iba a gustar o no. Me hizo gracia que, pese al rodaje que lleva Nioka a sus espaldas, estuviese igual de ilusionada que una quinceañera ante un encuentro así. Yo le decía que, hiciese lo que hiciese seguro que me gustaría, solo por la dedicación y el tesón que a buen seguro le habría echado. Pues sobra decir que, incluso antes de llegar a Barcelona, en la puta vida, piva alguna ha hecho algo remotamente parecido por mi, además, a mí es fácil complacerme. Si Maca me regaló un collar mazo de hortera y me hizo ilusión (ya ves tú, un sobre sorpresa del mercadillo navideño de Arganda), la sorpresa que me tuviese preparada Nioka, solo por lo significativo de las circunstancias, seguro que me gustaría más, además de que, por descontado, pondría el listón más alto. Una conversación significativa, fue la que tuvimos cuando el autobús paró en la segunda vía de servicio ya habitual en mis viajes a Barcelona, pero que nunca me acuerdo de como se llama. Era raro, porque aun faltaban 3 horas (creo recordar) para que yo llegase a la "Barlonesa" y claro, ya estábamos a menos distancia física de lo habitual el uno del otro, a una insignificancia en comparación con lo largos que se han hecho estos siete meses, pero aun lejos, hablando aun por teléfono. Imaginadnos a ambos acaramelados y sin tener nada concreto que decir, pero igualmente espectantes. - Ay cielo, que ya no falta nada - Ya, no sé si se va a ver el eclipse de luna en Barcelona, pero te aseguro que aquí la luna se ve que te cagas. - No se... Pues nada, yo estoy aquí en la habitación -se oía eco- Y nada, ya le he dicho a Bruno de que va la sorpresa, me dice que seguro que te va a gustar - Estoy impaciente por verla... En fin, me voy a ir metiendo ya en el autobus... Ayyyyyyy, cielo, que nos vamos a ver en nada, que ya no son cuatro paradas, que en un rato vamos a estar juntos - Ya, mi vida... Y así todo el rato, la recta final me la tiré leyendo revistas de coches y de videojuegos (las que me pillo yo todos los meses) y tratando en vano de dormir algo... Ah, y algo anecdótico fue, horas antes, pues me acabo de acordar, que reconocí un paraje por el que estaba pasando, gracias a haberlo recorrido desde el aire con el Google Earth, en mis fantasiosos, virtuales e imaginarios viajes a Barcelona. La vía del AVE transcurría por la ladera derecha de un río mientras que la A-2 transcurría por la otra ladera, solo eso. Llegar a Barcelona me sigue sobrecogiendo al entrar por ese megalómano complejo industrial que flanquea la entrada sur de la ciudad, aunque como ya va la...4ª vez que piso esa ciudad (3ª si no contamos la vez que fui a Cardona) pues ya me voy acostumbrando. Yo le decía a Nioka, que Barcelona, es la típica ciudad en la que ambientar un videojuego de carreras de coches tunning... Pero al grano, los últimos 20 minutos, ya ninguno de los dos podíamos contener la emoción. La primera llamada fue para decirle que ya había llegado a Barcelona y la segunda, llegando a la estación de Sans, la de trenes, a partir de entonces, no la colgué, pues ella ya estaba cerca de la estación del Norte. Imaginadme hablando cual abuela besuqueando a su nieto, y ella tambien... - ¡¡¡Ya estoy entrando en la estación del Norte, cariiiiiiiiiii!!! - Siiiiiiii, ya estamos al lado - ¿Qué haces, bajas a buscarme la estación? - No, mejor vete donde la otra vez - ¿A la parada del Metro? - Si, ahí - Vale, vale, amor, dioooooooos, que ganaaaaas En esto que el autobús por fin aparca, se abren las malditas puertas... - Espera un segundo, que voy a salir del autobús -bajo del autobús con la mochila, la mariconera y la bolsa con los zapatos en la mano- Ya estoy, ya estoy subiendooooooo ¡¡¡Ya estoy en el parque!!! - Yo aun no he llegado, haz una cosa, ¿Ves una gasolinera? - Espera -ando unos metros- Sí, ya la veo. - Pues ve hacia la gasolinera -pom pom, pom pom...- - ¿Y ahora? Lo siguiente no lo entendí bien, lo interpreté como que me tenía que meter por la calle que bifurcaba a la derecha en esa gasolinera y el resto, eran indicaciones de cosas que había en el entorno por si nos veíamos. A pocos metros, había una plaza desangelada con bares (todos cerrados) en la cual había, casualmente, una furgoneta blanca, supongo que, similar a una que ella vería, pues, ya digo, no importaba, estábamos a pocos metros... - (...) ¿Ves una furgoneta blanca? - Sí, sí la veo - ¿Que tiene un rótulo rojo? - No, no tiene ningún rótulo rojo. Estoy mirando a ver... - ¿Pero tú donde estás? - Pues en una plaza rectangular, donde el bar del rótulo de Coca Cola - A ver, cari, ¿por donde te has metido? - Pues en la gasolinera, me he metido por la calle de la derecha. - Por ahí no es, es enfrente de la gasolinera. ¿No me ves? - Pues no, espera que voy para allá - Estoy aquí en la esquina... - ¿En la esquina? Ayyyyyy siiiiiiiiiii ya te veo, cariiiiiii, te voy a colgar... Salí corriendo como alma que lleva el diablo, era ELLA. A pocos metros, aun sin asimilar que la tenía delante, aminoré la marcha. Os podéis imaginar el cálido recibimiento que nos dimos. A continuación, nos cogimos de la mano (gesto que se repitió casi todas las veces que salimos a la calle las 24 horas siguientes y casi todo el tiempo), callejeando de la misma manera que la primera vez, aparecimos en el Arco del Triunfo (que pena no conocer mejor la ciudad), lugar que tambien va empezando a ser familiar para mí. Callejeando, callejeando, lo primero que hicimos, fue ir a la pensión, ahí me esperaba la sorpresa que me tenía preparada Nioka, me dijo que la dejase el móvil, para poner la canción de "The rose", para amenizar la velada, en el momento oportuno. Pasamos por delante de la catedral, y, leche puta, identifiqué el foso (que digo yo que aun tendrá su reluciente césped, pues lo vi de lejos), en el que hace 3 años, estuve merendando con compañeros del viaje al Forum. En la plaza de la Catedral, había mucha gente mirando al cielo, el eclipse de luna era precioso y, como dijo Bego, la hermana de Nioka, comentario gracioso a la par que romántico: "Él es el Sol y tú la Luna, y hoy hay eclipse lunar". No es que no fuese fidedigno a la realidad, es que era lo más oportuno que se le podía haber ocurrido. No es por nada, pero en la Rambla había un ambientazo, un chavalerío, un trasiego de gente joven... Bien, como la habitación era una especie de mini apartamento, yo me esperé fuera a que Nioka terminase de dejar a punto su sorpresa. Yo no quería imaginar nada, pues cabía esperar muchas cosas, a cual más bonita. Yo que oigo el sonido del mechero, se lo digo a ella y me dice "Te lo puedes imaginar..." Efectivamente, me dice que ya puedo entrar, y cuando veo el suelo lleno de velas y de petalos falsos de rosa, todo ello perfumado... La verdad, no tenía comentarios para aquello, no me salían palabras... Tuvo que decirme mi Diosa que ya podía encender la luz para que yo reaccionase. - ¿Qué te parece? - Joder, cari, que caña Yo pensando en el dinero que se debía haber gastado en todo eso, pero no se lo dije, para no hacerla sentirse culpable, eso además de que la ilusión y el empeño habían tenido de sobra sus frutos. La mejor manera de agradecérselo fue con un muerdo. Aun sin haberme recuperado de la impresión, me sugirió que mirase a la cómoda donde, además de una tele, y parte de las velas, había depositada una bolsa de la que sobresalía un peluche en el que no reparé, ya digo, de la impresión, dos sobres, uno marrón y uno rojo y un recipiente azul y amarillo con motivos esotéricos en el que dentro había una vela que sirvió para clavar un palo de incienso que ya estaba haciendo su trabajo. En el sobre rojo, el grande, había una postal con dos mensajes, cuyo contenido, por razones de vergüenza, más que nada, me reservo. En el sobre pequeño, el marrón había un collar, que como os podréis imaginar, desde entonces lo llevo puesto que pone "David y Jessy". Ah, se me olvidaba, otro de los regalos, era una cajita de madera con un librito del mismo material dentro y dicho librito con un mensaje romántico. Como coño no me iba a gustar... Si de por sí este tipo de detalles me gustan, máxime si es la primera vez que hacen algo así por mí, máxime si es ella quien lo hace y máxime si le ha puesto tanto empeño, como para no... Mientras yo me duchaba, a ella le dí permiso para cotillear mi móvil y ya de paso se encargó de colocar nuestras pertenencias de mano en el armario que había en la habitación. Ésta, por cierto, cojonuda, por 70 € no se podía pedir más. Baño individual, cocina (en la que "solo" funcionaban la nevera y el microondas) y una cama de matrimonio dentro de un cuarto como tal, ambas cosas de muy decentes dimensiones. Nos fuimos, Rambla abajo, hasta el Maremagnum, donde cenamos un perrito en un puesto que había al lado. Fíjate lo que son las cosas, me pudo saber rico porque cualquier cosa te gusta en tales circunstancias, pero yo no se que coño de aceite o nosque leches tenía la freidora que sin echarle nada al perrito caliente, estaba de muerte. Tratamos de cruzar por un puente que de noche se cierra al público, pues ese puente de acceso al Maremagnum, desde la plaza de Colón, es el que, abierto a los barcos, permite el tráfico durante toda la noche. Tras un rato en el Maremagnum, yo que venía hecho polvo del viaje supongo, le dije a Nioka de sentarnos en algún lado, y maldita la hora, porque nos entró a los dos un sueño y una pereza... Le enseñé el vídeo que le había confeccionado con el móvil para San Valentín. Ella pudo verlo gracias a que convertí el formato de vídeo movil en uno compatible con cualquier reproductor, pero no oirlo, pues en los ciber es dificil encontrarse auriculares en buen estado. Además de ese vídeo, le enseñé otros, como uno en el que mi hermano y mi primo hacen de camellos marroquíes en plan coña y que tengo colgado en youtube (buscad "morito tiene") y na, además de acaramelados, estuvimos un rato de risas al lado de la playa. Después nos fuimos a otra zona de marcha de Barcelona, donde abundaban locales en los que ponían música latina, y bakalao, techno o como carajo quiera que se llame (antes de que se me echen encima los puristas). Fue, si acaso, el único rato que me aburrí, porque, aunque yo no suelo hacer ascos a mucha música, la latina precisamente, no me entusiasma, cosa que a Nioka sí. A eso de las cinco de la mañana, creo recordar, nos dimos la pateada desde esta última zona de ocio hasta la pensión, había mucho sueño... Veréis, para cualquiera que esté habituado/a a hacer cosas cotidianas con su pareja, dormir con él o ella, es lo más normal del mundo, pero para mí, compartir cama con una chica, con mi Diosa, era la caña de España. Cual anuncio de coches en el que un dedo recorre superficies placenteras de tocar y acaba diciendo "ya sabes qué se siente"... Os lo podéis imaginar, caricias, abrazos... Cariño en estado puro, algo que llevaba toda la vida anhelando. Llegados a este punto, ninguno de los dos quería dormirse para no desaprovechar el poco rato que teníamos de paz absoluta y costó resistir la tentación de dormirnos, pero pudieron más las ganas de placer carnal que la intimidad nos permitía gozar, la misma intimidad que no tuvimos la primera vez que vine a Barcelona a verla, y aun así ella sacó tiempo aquella vez para estar conmigo... Esta, no tuvo nada que ver ni mucho menos, yo no me escapé de casa, venía con dinero, dormimos bajo techo y los dos juntos, y no hubo ni un solo ser humano que perturbase nuesta mútua compañía, aquella que por teléfono ya se nos había quedado corta tantas veces. Eran las seis de la mañana cuando todas las emociones se fundieron en una sola, cuando el deseo de placer carnal latente en ambos, llegó a su culmen. Desde que empezase a haber feeling entre nosotros, allá por junio / julio del año pasado, constaté que no había relación lo suficientemente idílica como para no culminarse. Me hizo gracia que, por aquella, Nioka se sorprendiese al confesarle que aun era virgen, así que como ese feeling tardó poco en crecer, había que culminarlo en el momento oportuno y aquella noche era la idónea, con el eclipse de luna como telón de fondo. Barcelona y en concreto, esa pensión, fueron testigos mudos de aquel culmen y ya paro de redundarme, lo siento. Me ahorraré los detalles puramente carnales, aquellos que se pueden obviar. Sí diré que, en palabras de mi Diosa, estuve más desenvuelto de lo que cabe esperar en alguien que se acaba de estrenar. Ella consiguió por ejemplo, que no estuviese nervioso, porque en su compañía me siento bien, y esto es así porque es la primera chica en mi vida que, como ya he dicho antes me da cariño, en el sentido más amplio de la palabra y porque, estando tan agusto con ella, eso no me daba lugar a sentirme nervioso, siquiera en mi primera vez. A ella le hice sentirse "responsable" (entre comillas, recalco) de que quisiese que mi primera vez fuese con ella, pero vamos, una vez más, su empeño tuvo recompensa y yo creo que ambos dimos la talla... Después de aquello nos tiramos un rato contando chistes, tras lo cual, nos pudo finalmente el sueño. Yo tenía puesta la alarma a las 9 de la mañana, para aprovechar el desayuno, que venía incluido en el precio de la habitación. Ya digo que han sido los 70 € mejor aprovechados de mi vida, y aunque yo tengo la capacidad de amanecer despejado a partir de ciertas horas del día, pese a haber dormido poco, como mi pobre Diosa, aun estaba muerta de sueño, acabe sucumbiendo yo también, eso sí, eso de despertarme, y tenerla dormida a mi lado es una sensación que quienes como yo no la conciben como rutinaria, es la mejor de todas con las que cabe fantasear. Aun quedaba un largo día por delante y lo primero que hicimos fue desayunar el chocolate con churros más rico que haya comido yo jamás en una cafetería cercana a la pensión. No desayunamos en la pensión, porque a la hora a la que nos levantamos, ya dudábamos de si aun nos iban a servir el desayuno, y ni siquiera nos quisimos molestar en intentarlo. Y nada, mi Diosa me llevó de mini-ruta turística callejeando un poco por la Rambla y, para no faltar a la tradición, como ya es costumbre siempre que voy a Barcelona, nos pillamos una botella de horchata a media mañana y para variar, sabía a Alipende, a laboratorio clandestino, pues la pillamos en un chino donde ya conocen a Nioka, pero dio igual, yo cumplí con mis dos tradiciones: ir con poca batería en el móvil a la ida, y beber horchata en algún punto concreto del viaje o la estancia. El paseo incluyó parada en casa de la madre de Nioka a cambiarse ella de calzado, el riesgo es que llevaba mucho tiempo sin aparecer por casa, ella eludió la bronca con el marido de su madre como buenamente pudo, foto efecto pincel en los salones New Park de la zona, donde ella trabajó en tiempos (que gracia me hacía, no había calle por la que no pasásemos en la que no hubiese un sitio en el que ella no hubiese trabajado, exagerando un poco, jejeje), de pasada por un mercadillo de artesanía y objetos de segunda mano y como última parada, el mirador del Starbucks del Maremagnum. Ahí, tuvimos el momento relax del día, le enseñé la colección de fotos que me traje expresamente para que Nioka las viese, y le regalé una de cuando tenía un añito o por ahí y se la dediqué. Ella aprovechó para dedicarme con el boli que llevaba encima, todos los regalos que me había hecho, los que se podían, vamos. Tras eso, comimos en el KFC de la Rambla. Fijaos que gilipollez, pero es algo que Nioka y yo llevabamos tiempo deseando, yo porque nunca había invitado a una chica a ninguna cadena de comida rápida, algo con lo que he... "fantaseado" muchas veces y más con lo que tiene que molar eso en Madrid, más incluso en navidad... Y ella porque, al igual que a mi, le encanta la comida de esa cadena de franquicias y hacía la trola que no comía pollo ahí. De un menú para 3, sobraron dos tajadas de pollo y media botella de Pepsi, que al final abandonamos a su suerte en una papelera de la plaza de Colón. Con la tripa a reventar, nos fuimos al cine a ver la de "Ciudad del silencio" que a ambos nos gustó. Si, esa que va de las mujeres asesinadas en Juarez, Méjico. Y ya el bajón vino al salir del cine. Me lo estaba pasando de puta madre y yo creo que cuando por fin asimilé la envergadura de lo que estaba viviendo, ya solo quedaban tres horas para volver a la realidad. Cabe decir que, Esteban estuvo algo farruquito a mensajes ese día y que mi Diosa supo ponerle en su sitio, cosa que me sorprendió. Lo que me sorprendió más aun era que ella me dio a entender como que ese tío ya era agua pasada e, interpretando lo que ella me dijo: "En el fondo me está haciendo un favor comportándose así, pues aparte de echarse tierra a sí mismo, a mí me cuesta menos desenamorarme de él". Pues eso, las tres últimas horas con mi Diosa, ya no sabíamos bien como aprovecharlas. No tenía mucho hambre, pero ella me recomendó que cenase algo pues en la vía de servicio a buen seguro me costaría más caro lo que fuese. Nos fuimos a un Pans & Company, que no sabría deciros en qué zona se encontraba, solo sé deciros que a unos 20 minutos andando de la estación de autobuses del norte. Ella no tenía hambre, y tanto de camino al Pans como allí, nos hicimos las últimas fotos con el móvil, 49 con el Sony Ericsson y 3 con mi Mototola V360 recién estrenado, que me salió gratis con los puntos, que en cuanto lo libere, se lo doy a mi madre. Y al final me he quedado con las ganas de un Nokia de gama alta, una vez más, pero que no me importa, alguna vez lo tendré. Con el movil de Nioka hicimos una foto, que no se guardó, ya que ella no se percató de que seguramente su hijo toqueteando a voleo, configurase el movil para que las fotos se tuviesen que guardar manualmente, y ella no lo hizo. Poco después de las 10 llegamos a la estación del norte, donde se me puso un pequeño nudo en la garganta. Allí encontramos un bendito fotomatón operativo, donde nos hicimos otra de las gilipolleces con las que llevaba soñando toda mi vida, llevar en la cartera una foto en la que saliésemos yo y una chica que fuese mi pareja y qué mejor chica para ostentar ese honor que mi Diosa. Lo sacamos en formato una foto grande y 4 tamaño carnet, con la foto grande me quedé yo, y ahora la tengo enmarcada en mi habitación, y cada uno se quedó con dos de las pequeñas. Cuando se acercaba la hora de montarme en el autobús, Nioka no quiso quedarse a despedirse de mí para no pasar ese pequeño mal trago, después de lo bonito que había sido ese fin de semana y yo necesitaba desconectar para que la vuelta a la realidad resultase lo menos dolorosa posible. De camino a Madrid, en el autobús, Nioka me hizo un cuelgue, y eso, en nuestro código de cuelgues particular significa "Llámame". Hice lo propio. Me sorprendió que me llamase a esas horas pues supuestamente, ya debería estar durmiendo, y no, se dirigía a casa de Esteban y, tras 20 minutos hablando o así, la conversación acabo tal que: - Cari, te noto rallado - No, rallado no, es solo que hoy te he visto mandando a Esteban a freir espárragos con toda la alegría del mundo, y eso de que te vayas a dormir con él ahora... - Si ya lo sé, si es que soy idiota - No, idiota no, cielo, sé perfectamente que, de entre quienes tienes cerca, él es el único pilar emocional en quien puedes apoyarte... - Mira, yo me propuse que tu primera vez fuese la más especial de todas y que te fueses con una sonrisa de Barcelona, y lo he conseguido - Ya lo creo que lo has conseguido, hacía falta mucho menos de lo que tú has hecho para que yo me fuera con una sonrisa... - Pues nada, cielo, te voy a dejar, ¿vale? que ya estoy llegando a casa de este - Okey, mi amor, un besito - Oye - Dime - Que te quiero mucho - Y yo a tí también Dicho lo cual, la colgué, y me eché a dormir, que en Madrid me esperaba la, más que nunca, dolorosa vuelta a la rutina. Que la Potra os acompañe. Ciao |
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