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13/03/2007

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- (...) ¿Ves una furgoneta blanca?
- Sí, sí la veo
- ¿Que tiene un rótulo rojo?
- No, no tiene ningún rótulo rojo. Estoy mirando a ver...
- ¿Pero tú donde estás?
- Pues en una plaza rectangular, donde el bar del rótulo de Coca Cola
- A ver, cari, ¿por donde te has metido?
- Pues en la gasolinera, me he metido por la calle de la derecha.
- Por ahí no es, es enfrente de la gasolinera. ¿No me ves?
- Pues no, espera que voy para allá
- Estoy aquí en la esquina...
- ¿En la esquina? Ayyyyyy siiiiiiiiiii ya te veo, cariiiiiii, te voy a colgar...
Ese estado de ánimo no tenía nada que ver con el del día anterior a eso de las 9 de la noche. Nioka llevaba un rato largo haciéndome cuelgues para avisarme de cada nuevo alojamiento que encontraba, peeeeero es que lo "gracioso" del tema, es que yo estaba con Bruno y con Maca, y entre unas gilipolleces y otras me tiré cerca de una hora llamando a Nioka y a los teléfonos de las pensiones que me iba dando. Maca y Bruno se fueron, y cuando voy a llamar la última y reservar la plaza, les doy el número de la tarjeta, a esto que van y les dicen que el banco les deniega el pago. Yo con los huevos de corbata, pues se supone que disponía de 200 € más o menos. Voy al cajero a comprobar a ver que pasa y efectivamente, me quedaban 33 € en la cuenta. A un día para vernos en persona, era lo peor que me podía pasar, pero, joder, ya me pasó una vez, ya me llevé sustos y esta vez estaba dispuesto incluso a hacer trampas con tal de poder verla. Si lo que me habían cargado era un recibo, que todo indicaba a que si, pues si podía devolverlo por internet, iba a hacer lo propio, pero a que a Nioka iba a verla sí o sí. Comprobé si se podía hacer lo propio y lo hice. Me sentí mal en ese momento, el susto me duró un buen rato. Se lo conté a Bruno y a Nioka, claro. Solo que al final, ella me dijo que no cogiese esa habitacion, por 50 €, con baño compartido, no merecía la pena. A la mañana siguiente en plena hora del descanso, fui yo quien la desperté al llamarla, para que se fuese a mirar pensiones y hostales. No tardó en encontrar un alojamiento de puta madre, por 70 € una habitación con cocina, baño individual y cama de matrimonio.
Ay que joderse que hasta última hora tuviese sobresaltos, sobre todo la pelmazo de mi madre y con el dinero, que si no podía ir, que si no pensaba poner dinero en casa... Suerte que, como la otra vez, pensé más en lo que se iba a cocer en Barcelona que en la pesada de mi madre (manda huevos que yo la tilde así).
En el trabajo no tuve problemas para irme antes, no sé que le diría Juan a Paco. Yo solo se que más espectante no podía estar. Tenía carta blanca para irme a la hora que lo necesitase y no sabía con cuanta antelación marcharme, para no excederme en confianza por otra parte. Otra cosa que se está convirtiendo en tradición es ir a Barcelona con poca batería en el móvil, pues pese a que lo enchufé en la trastienda del supermercado en el que trabajo, al poco, esos enchufes se quedaron sin corriente, un apunte puntual. Pero imaginadme a mí con un entusiasmo del 15. Ni yo mismo era consciente de la envergadura de lo que me esperaba 600 km y 8 horas después. No tuve bastante con brasear a los de mi trabajo, a quienes no les quedó más remedio que contagiarseles mi entusiasmo, sino que nada más salir del centro comercial, tenía que llamarla, tenía que llamar a mi Diosa y, para vuestra tranquilidad, si os diré que las conversaciones, guardan trascendencia en el transcurso de lo sucedido (joder, que pedante resulto). Total, todo para decirle que ya salía del curro, que ya solo quedaba un largo viaje en autobús por mi parte y una impaciente espera por la suya. Me colgó enseguida pues la pillé haciendo la comida en casa de su madre. Y en el transcurso del viaje en autobús, gozaba, aunque poquito, de la compañía telefónica de Bruno, y de la impaciente y espectante Jessy, alias Nioka, a quien parezca que últimamente solo yo la llamo así. Yo no se a quien de los dos le hacía más ilusión. Yo estaba comiéndome mis ocho horas de autobús, pero es que a ella le sobró tiempo para teñirse el pelo, dar una señal para las llaves de la habitación, ponerse guapa, preparar una sorpresa de la que ella sola se iba tirando de la lengua del incontenible entusiasmo que tenía... Menos mal que se contuvo y no me dio detalles relevantes. Era graciosísimo, porque esa misma tarde, para hacer tiempo, además de todo lo que hizo, pues como ya no le quedaban uñas que morderse, se fue al ciber y allí, chateando con Bruno, le contó en que consistía la sorpresa que me tenía preparada pues claro, sin poder destriparmela a mí, no podía contar con una opinión de si me iba a gustar o no. Me hizo gracia que, pese al rodaje que lleva Nioka a sus espaldas, estuviese igual de ilusionada que una quinceañera ante un encuentro así. Yo le decía que, hiciese lo que hiciese seguro que me gustaría, solo por la dedicación y el tesón que a buen seguro le habría echado. Pues sobra decir que, incluso antes de llegar a Barcelona, en la puta vida, piva alguna ha hecho algo remotamente parecido por mi, además, a mí es fácil complacerme. Si Maca me regaló un collar mazo de hortera y me hizo ilusión (ya ves tú, un sobre sorpresa del mercadillo navideño de Arganda), la sorpresa que me tuviese preparada Nioka, solo por lo significativo de las circunstancias, seguro que me gustaría más, además de que, por descontado, pondría el listón más alto.
Una conversación significativa, fue la que tuvimos cuando el autobús paró en la segunda vía de servicio ya habitual en mis viajes a Barcelona, pero que nunca me acuerdo de como se llama. Era raro, porque aun faltaban 3 horas (creo recordar) para que yo llegase a la "Barlonesa" y claro, ya estábamos a menos distancia física de lo habitual el uno del otro, a una insignificancia en comparación con lo largos que se han hecho estos siete meses, pero aun lejos, hablando aun por teléfono.
Imaginadnos a ambos acaramelados y sin tener nada concreto que decir, pero igualmente espectantes.
- Ay cielo, que ya no falta nada
- Ya, no sé si se va a ver el eclipse de luna en Barcelona, pero te aseguro que aquí la luna se ve que te cagas.
- No se... Pues nada, yo estoy aquí en la habitación -se oía eco- Y nada, ya le he dicho a Bruno de que va la sorpresa, me dice que seguro que te va a gustar
- Estoy impaciente por verla... En fin, me voy a ir metiendo ya en el autobus... Ayyyyyyy, cielo, que nos vamos a ver en nada, que ya no son cuatro paradas, que en un rato vamos a estar juntos
- Ya, mi vida...
Y así todo el rato, la recta final me la tiré leyendo revistas de coches y de videojuegos (las que me pillo yo todos los meses) y tratando en vano de dormir algo... Ah, y algo anecdótico fue, horas antes, pues me acabo de acordar, que reconocí un paraje por el que estaba pasando, gracias a haberlo recorrido desde el aire con el Google Earth, en mis fantasiosos, virtuales e imaginarios viajes a Barcelona. La vía del AVE transcurría por la ladera derecha de un río mientras que la A-2 transcurría por la otra ladera, solo eso.
Llegar a Barcelona me sigue sobrecogiendo al entrar por ese megalómano complejo industrial que flanquea la entrada sur de la ciudad, aunque como ya va la...4ª vez que piso esa ciudad (3ª si no contamos la vez que fui a Cardona) pues ya me voy acostumbrando. Yo le decía a Nioka, que Barcelona, es la típica ciudad en la que ambientar un videojuego de carreras de coches tunning... Pero al grano, los últimos 20 minutos, ya ninguno de los dos podíamos contener la emoción. La primera llamada fue para decirle que ya había llegado a Barcelona y la segunda, llegando a la estación de Sans, la de trenes, a partir de entonces, no la colgué, pues ella ya estaba cerca de la estación del Norte. Imaginadme hablando cual abuela besuqueando a su nieto, y ella tambien...
- ¡¡¡Ya estoy entrando en la estación del Norte, cariiiiiiiiiii!!!
- Siiiiiiii, ya estamos al lado
- ¿Qué haces, bajas a buscarme la estación?
- No, mejor vete donde la otra vez
- ¿A la parada del Metro?
- Si, ahí
- Vale, vale, amor, dioooooooos, que ganaaaaas
En esto que el autobús por fin aparca, se abren las malditas puertas...
- Espera un segundo, que voy a salir del autobús -bajo del autobús con la mochila, la mariconera y la bolsa con los zapatos en la mano- Ya estoy, ya estoy subiendooooooo ¡¡¡Ya estoy en el parque!!!
- Yo aun no he llegado, haz una cosa, ¿Ves una gasolinera?
- Espera -ando unos metros- Sí, ya la veo.
- Pues ve hacia la gasolinera -pom pom, pom pom...-
- ¿Y ahora?
Lo siguiente no lo entendí bien, lo interpreté como que me tenía que meter por la calle que bifurcaba a la derecha en esa gasolinera y el resto, eran indicaciones de cosas que había en el entorno por si nos veíamos. A pocos metros, había una plaza desangelada con bares (todos cerrados) en la cual había, casualmente, una furgoneta blanca, supongo que, similar a una que ella vería, pues, ya digo, no importaba, estábamos a pocos metros...
- (...) ¿Ves una furgoneta blanca?
- Sí, sí la veo
- ¿Que tiene un rótulo rojo?
- No, no tiene ningún rótulo rojo. Estoy mirando a ver...
- ¿Pero tú donde estás?
- Pues en una plaza rectangular, donde el bar del rótulo de Coca Cola
- A ver, cari, ¿por donde te has metido?
- Pues en la gasolinera, me he metido por la calle de la derecha.
- Por ahí no es, es enfrente de la gasolinera. ¿No me ves?
- Pues no, espera que voy para allá
- Estoy aquí en la esquina...
- ¿En la esquina? Ayyyyyy siiiiiiiiiii ya te veo, cariiiiiii, te voy a colgar...
Salí corriendo como alma que lleva el diablo, era ELLA. A pocos metros, aun sin asimilar que la tenía delante, aminoré la marcha. Os podéis imaginar el cálido recibimiento que nos dimos. A continuación, nos cogimos de la mano (gesto que se repitió casi todas las veces que salimos a la calle las 24 horas siguientes y casi todo el tiempo), callejeando de la misma manera que la primera vez, aparecimos en el Arco del Triunfo (que pena no conocer mejor la ciudad), lugar que tambien va empezando a ser familiar para mí. Callejeando, callejeando, lo primero que hicimos, fue ir a la pensión, ahí me esperaba la sorpresa que me tenía preparada Nioka, me dijo que la dejase el móvil, para poner la canción de "The rose", para amenizar la velada, en el momento oportuno. Pasamos por delante de la catedral, y, leche puta, identifiqué el foso (que digo yo que aun tendrá su reluciente césped, pues lo vi de lejos), en el que hace 3 años, estuve merendando con compañeros del viaje al Forum. En la plaza de la Catedral, había mucha gente mirando al cielo, el eclipse de luna era precioso y, como dijo Bego, la hermana de Nioka, comentario gracioso a la par que romántico: "Él es el Sol y tú la Luna, y hoy hay eclipse lunar". No es que no fuese fidedigno a la realidad, es que era lo más oportuno que se le podía haber ocurrido.
No es por nada, pero en la Rambla había un ambientazo, un chavalerío, un trasiego de gente joven... Bien, como la habitación era una especie de mini apartamento, yo me esperé fuera a que Nioka terminase de dejar a punto su sorpresa. Yo no quería imaginar nada, pues cabía esperar muchas cosas, a cual más bonita. Yo que oigo el sonido del mechero, se lo digo a ella y me dice "Te lo puedes imaginar..." Efectivamente, me dice que ya puedo entrar, y cuando veo el suelo lleno de velas y de petalos falsos de rosa, todo ello perfumado... La verdad, no tenía comentarios para aquello, no me salían palabras... Tuvo que decirme mi Diosa que ya podía encender la luz para que yo reaccionase.
- ¿Qué te parece?
- Joder, cari, que caña
Yo pensando en el dinero que se debía haber gastado en todo eso, pero no se lo dije, para no hacerla sentirse culpable, eso además de que la ilusión y el empeño habían tenido de sobra sus frutos. La mejor manera de agradecérselo fue con un muerdo. Aun sin haberme recuperado de la impresión, me sugirió que mirase a la cómoda donde, además de una tele, y parte de las velas, había depositada una bolsa de la que sobresalía un peluche en el que no reparé, ya digo, de la impresión, dos sobres, uno marrón y uno rojo y un recipiente azul y amarillo con motivos esotéricos en el que dentro había una vela que sirvió para clavar un palo de incienso que ya estaba haciendo su trabajo. En el sobre rojo, el grande, había una postal con dos mensajes, cuyo contenido, por razones de vergüenza, más que nada, me reservo. En el sobre pequeño, el marrón había un collar, que como os podréis imaginar, desde entonces lo llevo puesto que pone "David y Jessy". Ah, se me olvidaba, otro de los regalos, era una cajita de madera con un librito del mismo material dentro y dicho librito con un mensaje romántico. Como coño no me iba a gustar... Si de por sí este tipo de detalles me gustan, máxime si es la primera vez que hacen algo así por mí, máxime si es ella quien lo hace y máxime si le ha puesto tanto empeño, como para no...
Mientras yo me duchaba, a ella le dí permiso para cotillear mi móvil y ya de paso se encargó de colocar nuestras pertenencias de mano en el armario que había en la habitación. Ésta, por cierto, cojonuda, por 70 € no se podía pedir más. Baño individual, cocina (en la que "solo" funcionaban la nevera y el microondas) y una cama de matrimonio dentro de un cuarto como tal, ambas cosas de muy decentes dimensiones.
Nos fuimos, Rambla abajo, hasta el Maremagnum, donde cenamos un perrito en un puesto que había al lado. Fíjate lo que son las cosas, me pudo saber rico porque cualquier cosa te gusta en tales circunstancias, pero yo no se que coño de aceite o nosque leches tenía la freidora que sin echarle nada al perrito caliente, estaba de muerte. Tratamos de cruzar por un puente que de noche se cierra al público, pues ese puente de acceso al Maremagnum, desde la plaza de Colón, es el que, abierto a los barcos, permite el tráfico durante toda la noche.
Tras un rato en el Maremagnum, yo que venía hecho polvo del viaje supongo, le dije a Nioka de sentarnos en algún lado, y maldita la hora, porque nos entró a los dos un sueño y una pereza... Le enseñé el vídeo que le había confeccionado con el móvil para San Valentín. Ella pudo verlo gracias a que convertí el formato de vídeo movil en uno compatible con cualquier reproductor, pero no oirlo, pues en los ciber es dificil encontrarse auriculares en buen estado. Además de ese vídeo, le enseñé otros, como uno en el que mi hermano y mi primo hacen de camellos marroquíes en plan coña y que tengo colgado en youtube (buscad "morito tiene") y na, además de acaramelados, estuvimos un rato de risas al lado de la playa.
Después nos fuimos a otra zona de marcha de Barcelona, donde abundaban locales en los que ponían música latina, y bakalao, techno o como carajo quiera que se llame (antes de que se me echen encima los puristas). Fue, si acaso, el único rato que me aburrí, porque, aunque yo no suelo hacer ascos a mucha música, la latina precisamente, no me entusiasma, cosa que a Nioka sí.
A eso de las cinco de la mañana, creo recordar, nos dimos la pateada desde esta última zona de ocio hasta la pensión, había mucho sueño... Veréis, para cualquiera que esté habituado/a a hacer cosas cotidianas con su pareja, dormir con él o ella, es lo más normal del mundo, pero para mí, compartir cama con una chica, con mi Diosa, era la caña de España. Cual anuncio de coches en el que un dedo recorre superficies placenteras de tocar y acaba diciendo "ya sabes qué se siente"... Os lo podéis imaginar, caricias, abrazos... Cariño en estado puro, algo que llevaba toda la vida anhelando. Llegados a este punto, ninguno de los dos quería dormirse para no desaprovechar el poco rato que teníamos de paz absoluta y costó resistir la tentación de dormirnos, pero pudieron más las ganas de placer carnal que la intimidad nos permitía gozar, la misma intimidad que no tuvimos la primera vez que vine a Barcelona a verla, y aun así ella sacó tiempo aquella vez para estar conmigo... Esta, no tuvo nada que ver ni mucho menos, yo no me escapé de casa, venía con dinero, dormimos bajo techo y los dos juntos, y no hubo ni un solo ser humano que perturbase nuesta mútua compañía, aquella que por teléfono ya se nos había quedado corta tantas veces.
Eran las seis de la mañana cuando todas las emociones se fundieron en una sola, cuando el deseo de placer carnal latente en ambos, llegó a su culmen. Desde que empezase a haber feeling entre nosotros, allá por junio / julio del año pasado, constaté que no había relación lo suficientemente idílica como para no culminarse. Me hizo gracia que, por aquella, Nioka se sorprendiese al confesarle que aun era virgen, así que como ese feeling tardó poco en crecer, había que culminarlo en el momento oportuno y aquella noche era la idónea, con el eclipse de luna como telón de fondo. Barcelona y en concreto, esa pensión, fueron testigos mudos de aquel culmen y ya paro de redundarme, lo siento. Me ahorraré los detalles puramente carnales, aquellos que se pueden obviar.
Sí diré que, en palabras de mi Diosa, estuve más desenvuelto de lo que cabe esperar en alguien que se acaba de estrenar. Ella consiguió por ejemplo, que no estuviese nervioso, porque en su compañía me siento bien, y esto es así porque es la primera chica en mi vida que, como ya he dicho antes me da cariño, en el sentido más amplio de la palabra y porque, estando tan agusto con ella, eso no me daba lugar a sentirme nervioso, siquiera en mi primera vez. A ella le hice sentirse "responsable" (entre comillas, recalco) de que quisiese que mi primera vez fuese con ella, pero vamos, una vez más, su empeño tuvo recompensa y yo creo que ambos dimos la talla... Después de aquello nos tiramos un rato contando chistes, tras lo cual, nos pudo finalmente el sueño.
Yo tenía puesta la alarma a las 9 de la mañana, para aprovechar el desayuno, que venía incluido en el precio de la habitación. Ya digo que han sido los 70 € mejor aprovechados de mi vida, y aunque yo tengo la capacidad de amanecer despejado a partir de ciertas horas del día, pese a haber dormido poco, como mi pobre Diosa, aun estaba muerta de sueño, acabe sucumbiendo yo también, eso sí, eso de despertarme, y tenerla dormida a mi lado es una sensación que quienes como yo no la conciben como rutinaria, es la mejor de todas con las que cabe fantasear.
Aun quedaba un largo día por delante y lo primero que hicimos fue desayunar el chocolate con churros más rico que haya comido yo jamás en una cafetería cercana a la pensión. No desayunamos en la pensión, porque a la hora a la que nos levantamos, ya dudábamos de si aun nos iban a servir el desayuno, y ni siquiera nos quisimos molestar en intentarlo. Y nada, mi Diosa me llevó de mini-ruta turística callejeando un poco por la Rambla y, para no faltar a la tradición, como ya es costumbre siempre que voy a Barcelona, nos pillamos una botella de horchata a media mañana y para variar, sabía a Alipende, a laboratorio clandestino, pues la pillamos en un chino donde ya conocen a Nioka, pero dio igual, yo cumplí con mis dos tradiciones: ir con poca batería en el móvil a la ida, y beber horchata en algún punto concreto del viaje o la estancia.
El paseo incluyó parada en casa de la madre de Nioka a cambiarse ella de calzado, el riesgo es que llevaba mucho tiempo sin aparecer por casa, ella eludió la bronca con el marido de su madre como buenamente pudo, foto efecto pincel en los salones New Park de la zona, donde ella trabajó en tiempos (que gracia me hacía, no había calle por la que no pasásemos en la que no hubiese un sitio en el que ella no hubiese trabajado, exagerando un poco, jejeje), de pasada por un mercadillo de artesanía y objetos de segunda mano y como última parada, el mirador del Starbucks del Maremagnum. Ahí, tuvimos el momento relax del día, le enseñé la colección de fotos que me traje expresamente para que Nioka las viese, y le regalé una de cuando tenía un añito o por ahí y se la dediqué. Ella aprovechó para dedicarme con el boli que llevaba encima, todos los regalos que me había hecho, los que se podían, vamos.
Tras eso, comimos en el KFC de la Rambla. Fijaos que gilipollez, pero es algo que Nioka y yo llevabamos tiempo deseando, yo porque nunca había invitado a una chica a ninguna cadena de comida rápida, algo con lo que he... "fantaseado" muchas veces y más con lo que tiene que molar eso en Madrid, más incluso en navidad... Y ella porque, al igual que a mi, le encanta la comida de esa cadena de franquicias y hacía la trola que no comía pollo ahí. De un menú para 3, sobraron dos tajadas de pollo y media botella de Pepsi, que al final abandonamos a su suerte en una papelera de la plaza de Colón.
Con la tripa a reventar, nos fuimos al cine a ver la de "Ciudad del silencio" que a ambos nos gustó. Si, esa que va de las mujeres asesinadas en Juarez, Méjico. Y ya el bajón vino al salir del cine. Me lo estaba pasando de puta madre y yo creo que cuando por fin asimilé la envergadura de lo que estaba viviendo, ya solo quedaban tres horas para volver a la realidad.
Cabe decir que, Esteban estuvo algo farruquito a mensajes ese día y que mi Diosa supo ponerle en su sitio, cosa que me sorprendió. Lo que me sorprendió más aun era que ella me dio a entender como que ese tío ya era agua pasada e, interpretando lo que ella me dijo: "En el fondo me está haciendo un favor comportándose así, pues aparte de echarse tierra a sí mismo, a mí me cuesta menos desenamorarme de él".
Pues eso, las tres últimas horas con mi Diosa, ya no sabíamos bien como aprovecharlas. No tenía mucho hambre, pero ella me recomendó que cenase algo pues en la vía de servicio a buen seguro me costaría más caro lo que fuese. Nos fuimos a un Pans & Company, que no sabría deciros en qué zona se encontraba, solo sé deciros que a unos 20 minutos andando de la estación de autobuses del norte. Ella no tenía hambre, y tanto de camino al Pans como allí, nos hicimos las últimas fotos con el móvil, 49 con el Sony Ericsson y 3 con mi Mototola V360 recién estrenado, que me salió gratis con los puntos, que en cuanto lo libere, se lo doy a mi madre. Y al final me he quedado con las ganas de un Nokia de gama alta, una vez más, pero que no me importa, alguna vez lo tendré.
Con el movil de Nioka hicimos una foto, que no se guardó, ya que ella no se percató de que seguramente su hijo toqueteando a voleo, configurase el movil para que las fotos se tuviesen que guardar manualmente, y ella no lo hizo.
Poco después de las 10 llegamos a la estación del norte, donde se me puso un pequeño nudo en la garganta. Allí encontramos un bendito fotomatón operativo, donde nos hicimos otra de las gilipolleces con las que llevaba soñando toda mi vida, llevar en la cartera una foto en la que saliésemos yo y una chica que fuese mi pareja y qué mejor chica para ostentar ese honor que mi Diosa. Lo sacamos en formato una foto grande y 4 tamaño carnet, con la foto grande me quedé yo, y ahora la tengo enmarcada en mi habitación, y cada uno se quedó con dos de las pequeñas.
Cuando se acercaba la hora de montarme en el autobús, Nioka no quiso quedarse a despedirse de mí para no pasar ese pequeño mal trago, después de lo bonito que había sido ese fin de semana y yo necesitaba desconectar para que la vuelta a la realidad resultase lo menos dolorosa posible.
De camino a Madrid, en el autobús, Nioka me hizo un cuelgue, y eso, en nuestro código de cuelgues particular significa "Llámame". Hice lo propio. Me sorprendió que me llamase a esas horas pues supuestamente, ya debería estar durmiendo, y no, se dirigía a casa de Esteban y, tras 20 minutos hablando o así, la conversación acabo tal que:
- Cari, te noto rallado
- No, rallado no, es solo que hoy te he visto mandando a Esteban a freir espárragos con toda la alegría del mundo, y eso de que te vayas a dormir con él ahora...
- Si ya lo sé, si es que soy idiota
- No, idiota no, cielo, sé perfectamente que, de entre quienes tienes cerca, él es el único pilar emocional en quien puedes apoyarte...
- Mira, yo me propuse que tu primera vez fuese la más especial de todas y que te fueses con una sonrisa de Barcelona, y lo he conseguido - Ya lo creo que lo has conseguido, hacía falta mucho menos de lo que tú has hecho para que yo me fuera con una sonrisa...
- Pues nada, cielo, te voy a dejar, ¿vale? que ya estoy llegando a casa de este
- Okey, mi amor, un besito
- Oye
- Dime
- Que te quiero mucho
- Y yo a tí también
Dicho lo cual, la colgué, y me eché a dormir, que en Madrid me esperaba la, más que nunca, dolorosa vuelta a la rutina. Que la Potra os acompañe. Ciao