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08/12/2007 NextEra una noche de finales de septiembre de este año, estaba hablando por teléfono con Nioka mientras estaba tumbado en la cama. Ese día, mi madre me pidió cuentas sobre mis gastos, cosa que llevaba tiempo sin hacer. Yo se lo estaba ocultando debido a las desorbitadas facturas de móvil que me han ido viniendo (300, 400 €...) y debido a que, primero pretendía subsanar mis deudas sin pedir pan a nadie, pero cuando mi madre llevaba meses sin recibir dinero, la situación se hacía insostenible. Echó un vistazo a mi cartilla y decidió confiscarme el móvil para que un "vicio" como ese, no me siguiera perjudicando. Yo, necesitaba poder hablar con Nioka así que con la excusa de salvar números importantes de la agenda, apunté unos pocos y, a escondidas me subí el móvil a mi habitación en lugar de dejarlo en su sitio: - ...Y nada, cari, yo le he dicho que he dejado el móvil en el cajón, espero que cuele. - Jo, es que ya te vale a ti también - Ya, yo que sé, si el móvil nada más que lo quiero, principalmente para hablar contigo ya lo sabes y... Mi madre interrumpe la conversación al comprobar que no he dejado el móvil en el cajón correspondiente - David, ¿Dónde has dejado el teléfono? - Ahí lo he dejado, Mamá, ¿no lo ves? - ¡Que aquí no está el móvil! -Dice mi madre comenzando a irritarse- - Que sí, mamá, lo he dejado ahí - ¡Pero bueno, tú a mi me tomas por idiota o qué! - Bueno, voy a buscar el móvil a ver si está por aquí -a continuación me dirijo a Nioka- Cari, te voy a dejar, que mi madre se está poniendo histérica, mañana hago un duplicado de la tarjeta y te llamo desde el Nokia, ¿vale? - Vale, bichillo, besitos - Besitos - ¡Baja el móvil de una puta vez! - Lo estoy buscando -se nota que no colaba la excusa. Cuando por fin se lo bajo, me dice: - Mira lo que voy a hacer -abre la batería del móvil y comprueba que la tarjeta SIM se la he quitado - ¿Donde coño tienes la tarjeta? - Yo no la tengo, mamá - ¡Como que no la tienes! ¡baja la tarjeta ahora mismo! -chilla ella en un tono muy elevado. - Voy a ver si la veo -yo trataba de salvaguardar mi pellejo en vano. Subo a por la tarjeta y le digo - Aquí está - Osea que me tomabas por idiota, ¿no? - No, por idiota no... -titubeaba exageradamente. - ¡Pues mañana te vas de casa! Yo acepté sin bajar la cabeza, pues no cabía esperar menos de una situación así. Según vuelvo a mi habitación, oigo a mi madre, enojada, dirigirse a mi padre. - ¿Qué me toma este por idiota o que? Vamos no te jode, que todavía me dice que no sabía donde estaba la tarjeta... - Mamá, que si mañana me voy de casa, no tendrás reparo en devolverme el móvil, ¿no? - ¡Que me dejes en paz, que no quiero hablar contigo! (4 meses antes) El 7 de mayo, se celebraba el juicio por la custodia de Erik, el hijo de Nioka y ese día, a eso de las 12, me llamó ella para darme la buena noticia. Me la dio con menos entusiasmo del que cabía esperar pues ella recibió la sentencia con algo de incredulidad sobre si eso iba a terminar de salir bien. El caso es que, dos meses después de aquello, fui a visitar a Nioka por tercera vez, esta última a su Vizcaya natal, sitio del que tantas veces se le llenaba la boca al hablarme de él. Aquella visita fue un pelín más rara que de costumbre, para empezar, no sabía a qué hora llegaba a Bilbao (por cierto, tiene unas vistas impresionantes desde la autopista de llegada) porque fui tan imbécil de no fijarme bien en lo que ponía en el billete. Así que Nioka se las arregló como pudo para tardar poco en venir. Luego, y esta sí que fue buena, resulta que se había dejado las llaves en casa, cosa que nunca le había pasado antes. El otro inquilino del piso no respondía al teléfono y su padre se encontraba trabajando en la otra punta, cruzando la ría en un puerto en construcción, había una hora andando. Por razones que me reservo, casi no pudimos estar acaramelados en toda mi estancia ahí, que duró lo de siempre, un día. Entre que llegamos al puerto, desde el que se oía el ambientazo de las fiestas de Santurce y eso que estaba en la otra punta de la ría (por si no lo sabéis, las fiestas de Bilbao y alrededores, duran todo el verano, porque cuando acaban las de un pueblo, empiezan las de otro de la zona, otra cosa es que la Semana Grande de Bilbao, tenga lugar durante la segunda quincena de agosto). Llegamos pelín tarde a Portugalete, donde nos comimos un par de sandwiches cada uno, de una máquina que los dispensa en la taquilla del llamado Puente Colgante. Recuerdo que estaban muy ricos y que quemaban como mil demonios. Tras eso, Nioka se fue de fiesta con un amigo suyo y yo a dormir a la pensión. Perfectamente podría haberme ido con ellos pero, tenía algo de sueño y como sabéis, no soy muy fiestero, eso sumado a que, de toda la gente con la que había quedado ella, no conocía a nadie. A la pensión llegué pagando un taxi, que está justo detrás del Maxcenter, un centro comercial cerca de Barakaldo. La pensión era un puto folladero de carretera y he jurado que no volveré nunca más ahi (no veas que bajón da oir a las parejitas gemir desde el pasillo). La ducha funciona con monedas, aparte de ser un cuarto con el suelo antideslizante de plástico. Y te cobraban hasta por darte el mando de la televisión que había en el cuarto. La verdad es que no tardé en arrepentirme de haberme ido con ellos, pero bueno, ya no se podía hacer nada... Recibí en el móvil un cuelgue de Nioka a las 8 de la mañana que era cuando acababa de salir de fiesta. Ella creía que iba a estar dormido, pero el sueño me cundió. Le supo mal que yo ya estuviese despierto, pero me dijo que podríamos estar un rato en su casa con la condición de que la dejase dormir. Desayuné un par de Donuts y un batido (no lo recuerdo con exactitud) que compré en la gasolinera que había al lado de la pensión. Cogí el autobús que hizo toda la ruta. A lo lejos, pude ver el Megapark, que es un parque de ocio tochísimo, más cerca de Barakaldo que en el que estaba yo. Como ya no sabía como matar el tiempo, llegué a Portu con antelación suficiente como para darme un paseo por los alrededores de su casa. Su padre, nos compró un par de... joder, no me acuerdo del nombre, es un bollo típico de la zona, para desayunar, a ninguno de los dos nos entró el bollo entero. Tras eso, Nioka me dedicó el resto de su día. Dimos una vuelta hasta Santurce, pasando por el Palacio de Oriol, la estación de Cercanías, y el puñetero puerto donde te asaban en la barbacoa lo que acababan de coger del mar, y madre mía, con el hambre que yo tenía... Volvimos a casa para comer un plato de pasta que se curró Nioka, tan rico como todo lo que he comido yo hecho por sus manos. A la tarde, la pasamos casi entera en Bilbao, donde me quedé enamorado de la ciudad. Mucha gente me dirá que es feísimo, que no tiene ningún atractivo... No sé, para mí sí lo tenía, que si su Guggenheim, que si el tranvía, que si las calles adoquinadas... Y estar con ella. Cerca de la estación de Abando (la de trenes) hay una churrería en la que merendamos lo propio (ya se ha convertido en una tradición comer churros con ella). Continuamos dando una vuelta por Bilbao para hacer tiempo hasta que me tuve que marchar. Aquella visita nos supo a poco a los dos (como habréis notado, no he puesto énfasis en contarla), pero lo cierto es que ella lo tuvo dificil para que yo me fuese con una sonrisa de Bilbao, y, una vez más, lo consiguió. Por delante, solo me esperaba un aburrido verano en el que, de no ser por negociaciones de última hora, me hubiera quedado sin vacaciones. Para que al final me las diesen la segunda quincena de agosto, tócate los cojones. En esa quincena coincidieron dos cosas, hicimos la reforma del cuarto de baño de arriba y yo empecé y terminé de salir (en ese periodo de tiempo) con una pirada de mi curro, una tal Nines, que trabajaba en la sección de congelados. De la reforma, lo que puedo contar es que, a todos nos tocó arrimar el hombro en casa y a mí me jorobó las vacaciones, pero a eso súmale lo calzonazos que soy, y que mi pirada compañera del curro estaba sospechosamente accesible. Una día que curré yo por la tarde, me ofrece irme a dormir a su casa ella y yo solos (sic) y, la verdad, no me apetece extenderme al contar todo esto, si os diré que quería quedar conmigo con demasiada insistencia. Hacía cosas como perder el cercanías aposta para quedarse a dormir en mi casa o para que mi padre nos llevase a Coslada, que es donde ella vive. Quedarse en mi casa esperandome a que yo terminase de bajar sacos de escombros, cuando era demasiado incómodo tenerla en el salón sin hacer nada. Me comí y con razón, muchas broncas a su costa e incluso al decirle yo de cortar, le costaba aceptarlo. Finalmente conseguí convencerla. Quepa añadir que tenía 26 años y un hijo de 3 al que estaban cuidando los padres de la chica. Ella pasaba de él como de comer mierda. Todo el tiempo no paraba de echarme pestes del padre de su hijo para que luego volviese con él. A mi me hizo un favor, porque, según me contó, es muy celoso y no le deja hablar con ningún chico. No he vuelto a saber nada de ella desde septiembre. Y las vacaciones se me hicieron tan pesadas entre ex-novias piradas y reformas, que estaba deseando volver al trabajo para "descansar". A finales de septiembre, tuvo lugar el "flashforward" que os he adelantado al principio. Tuve la tremebunda suerte de que tengo a un amigo que vive solo, hablo de Raúl Quintana, que, harto de sus padres, se fue a una casa de alquiler, ni más ni menos que al Barrio del Pilar. Desde ahí empecé a escribir un borrador de entrada al blog que finalmente he borrado. ¿Vosotros sabéis la gozada que es usar el ordenador en una pantalla HD Ready de 42 pulgadas desde el sofá del salón con un teclado inalámbrico? Pero no un ordenata cualquiera, el hijolagranputa, tenia un Pentium IV a 3 ghz con 4 GB de ram y toa la ostia. Y no solo eso, una Xbox 360 Elite, enchufada por HDMI a la tele también. Ves a todos sus amigos freakys trabajando en curros que no los conoce ni Dios, cobrando un pastón, con móviles de la ostia (entre ellos un N95), casi todos ellos viviendo solos también, incluida la novia de Raúl, con la que para colmo compartía aficiones (y yo aquí considerando una utopía compartir aficiones con un rollete o una novia) y yo con 15 € para comer todo el puto mes, me daban todos una envidia... No obstante, Raúl y el otro inquilino, Alex, quien solo ocupaba la habitación los fines de semana, se portaron de puta madre conmigo, quizá demasiado, es por eso que, para el mes que viene o en febrero, quiero invitarles a ambos a comer en un restaurante de los guapos, que se lo han merecido. Para colmo, los vídeos del Youtube con los que yo me escojonaba de risa, a ellos les parecían repugnantes cuando ellos veían en el Digital + (esa es otra) series más repugnantes y escatológicas todavía. Y que se metan con "los Hombres de Paco"... eso me llegó. Decid de mí lo que queráis pero esa serie es lo mejor que ha parido España en varios lustros, ni "el comisario", ni "Hospital Central" ni leches. Lo gracioso de mi corta estancia en el Barrio del Pilar (no llegó a una semana) era que, se suponía que mis padres me dejaban comer en casa para que yo no dejase de ir al tuto, riesgo que corría si mi casa me pillaba tan lejos y a mi no me sobraba tiempo para hacer comidas. Pero claro, cada vez que iba, tenía un plato de comida en la mesa, con lo cual le dije a mi madre que si mi subsistencia no dependía de ello ¿Para qué cojones me estaba yendo a dormir al Barrio del Pilar. Mi madre vió que aprendí la lección y me dejó volver a casa. Yo tenía y tengo, argumentos de sobra para ahorrar con el móvil, el primero que sustituí los móviles de gama alta por un Tochorola C139 que tenía por ahí escondido, aunque Bruno me ha regalado un V3X que vendía una amiga suya hace poco. El segundo motivo era que no tengo tiempo para hacer llamadas, solo por las noches y el último que yo solo suelo llamar a Movistar y que todas las llamadas que haga a ese operador me salen por cien minutos al precio de uno. Al resto, o les hablo por el messenger, o les llamo al fijo. Hace poco, se ha puesto en marcha el 4º Plan de Vivienda de Rivas Vaciamadrid y, aprovechando que tenía mucho papeleo que hacer a cuento de eso entre otras cosas, le mendigué a mi encargado que me diese las vacaciones que me correspondían antes de que acabase el año, pero como supuestamente me las iban a dar después, me dieron 10 días, así que me quedan 5 bajo la manga que aprovecharé de la mejor manera posible. En esos 10 días de vacaciones sí he descansado (estamos hablando de la primera quincena de noviembre). Y me ha cundido, no solo he presentado los papeles de la vivienda, sino que me dio tiempo a ir a la facultad de Geografía e Historia de la Complu, donde una pista en Google me llevó a saber que un colega mío de la infancia estudia ahí. Pero por desgracia ese colega o no ha tenido conocimiento de la existencia de la nota, o no ha querido contactar conmigo. Además, he conocido a una chica de San Blas, mucho más maja que... ¡ostia, se me olvidaba! Conocí a una tal Lydia, de San Blas, con la que incluso fui un día al Parque de Atracciones pero en mi vida he conocido a tía más estúpida que ella, bueno, incluso ese adjetivo le viene grande, en fin, si no me he acordado es porque no dejó huella en mi, jejejeje. Como os iba diciendo, conocí gracias a un portal de contactos a una chica de San Blas majísima, Noelia se llama. Y gracias a ese mismo portal y esto sí que es cojonudo, he recuperado el contacto con Marta, una amiga de Alcobendas con quien perdí el contacto hace cuatro años por un pique tonto. Con ella había mucho cariño entonces y lo vuelve a haber ahora. Teníamos pensado haber quedado hoy pero como no había pasta, hemos tenido que posponerlo al fin de semana que viene, pues no había ganas de pasar frío por la calle o de no hacer nada en concreto. Llevamos un mes hablando por teléfono y la verdad, hay un montón de ganas de volver a vernos... El pasado miercoles por la noche tuve la cena de empresa donde por fin quedé con mis compañeros de trabajo (no reponedores) en un ambiente distendido, cajeras incluidas, y, bueno, estuvo bien... Ya para terminar, daros un notición, el campanazo, Nioka viene a Madrid a visitar a un amigo suyo y a mi a finales de año. Pasará la Nochevieja aquí y por fin la enseñaré Rivas, que tantas ganas tenía de ello. No tiene perdón el tiempo que he tardado en poneros al día, no tiene justificación alguna. Encima lo he hecho deprisa y corriendo. No os garantizo nada, ya que el poco tiempo que tengo libre, mi hermano monopoliza la habitacion en la que el ordenador se encuentra que es la suya. Eso además del puto teléfono fijo que me serviría para no tener que llamar a moviles de otros operadores. Pero no importa, a partir del año que viene, una de las primeras cosas que haga, será comprarme un ordenador al que solo tendrá acceso quien yo le ordene ^^. Ya en serio, intentaré ser más constante con mi tarea de poneros al día, ya que a mi también me sirve como trabajo de documentación inmortalizar todo esto, para que tenga valor narrativo el dia de mañana, así de paso para rememorar cosas que de otro modo, no me hubiera podido acordar. Este mes de diciembre escribiré más a menudo, lo intentaré por todos los medios. Que la Potra os acompañe. Ciao. |
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